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Dependencia y explotación: España y Marruecos dentro de las relaciones internacionales

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19.08.2026

Los acontecimientos de Ceuta del pasado 30 de julio de 2026 han vuelto a situar las relaciones entre el Estado español y Marruecos en el centro del debate público. Como ocurre cada vez que aumenta la tensión entre ambos Estados, reaparecen relatos construidos alrededor de la "amenaza exterior", la "invasión", la "guerra híbrida" o el enfrentamiento entre dos intereses nacionales supuestamente homogéneos.

Son mensajes breves, sencillos, pero explican poco. Comprender esta relación exige reconstruir las condiciones históricas y materiales que la han forjado y la posición que ambos países ocupan dentro de un sistema internacional profundamente desigual.

Apenas 14,4 kilómetros separan las dos orillas del estrecho en su punto más angosto. Durante siglos fue un espacio de circulación de personas, mercancías, ejércitos, culturas y poderes políticos. Territorios de ambas orillas pertenecieron a espacios políticos comunes, mientras comerciantes, trabajadores, refugiados y poblaciones desplazadas circularon en ambas direcciones. Además, la frontera contemporánea responde a una historia mucho más reciente, estrechamente vinculada a la expansión colonial europea sobre África, cuyos efectos sobre las relaciones internacionales llegan a la actualidad.

Durante los siglos XIX y XX, Ceuta y Melilla adquirieron una importancia estratégica creciente como posiciones desde las que España proyectó su poder militar hacia el norte de África. El Protectorado mantuvo formalmente la autoridad del sultán y del Majzén mientras Francia y España ejercían el poder efectivo. La rebelión de Abd el-Krim y la República del Rif expresaron estas contradicciones: el líder rifeño se destacó en señalar a esas instituciones monárquicas profundamente subordinadas a las potencias europeas.

La independencia de Marruecos en 1956 acabó con el Protectorado, aunque muchas de sus estructuras fueron reorganizadas dentro del nuevo Estado. La monarquía conservó una posición central y el Majzén articuló legitimidad histórica, control político y una estrecha relación con las potencias occidentales. La descolonización modificó las formas de dependencia sin eliminar la desigualdad entre Europa........

© La Haine