El robo de España
El artículo 1.2 de la Constitución enuncia pomposamente que «la soberanía nacional reside en el pueblo español». España, por lo tanto, no es el patrimonio privado de una dinastía, y sus dueños políticos son todos los españoles.
Pero la hermosa declaración no se corresponde con la realidad. En primer lugar, la UE lleva décadas apropiándose de parcelas de decisión por encima de los gobiernos y parlamentos de unos países miembros que no crearon dicha organización internacional para eso. En segundo, los padres constituyentes, venerados a pesar del notorio fracaso de sus ocurrencias, diseñaron un Estado perpetuamente autovaciable en beneficio de unos separatistas que han hecho excelente uso de sus privilegios para destruirlo poco a poco. La guinda de la secesión no tardará en colocarse sin que ningún poder lo pueda evitar, sin que a los grandes partidos del régimen les parezca mal y sin que a la gran mayoría de los españoles les importe un bledo.
Pero el episodio más importante del robo de España ha sido una decisión compartida por los grandes partidos del régimen y sus socios separatistas. En asuntillos secundarios escenifican tan brillantemente sus rencillas que hasta parecen cosas serias, pero su unanimidad en esto es admirable. Se trata, evidentemente, de la voluntad de acabar con el pueblo español como resultado humano, cultural, político, religioso y jurídico de un par de milenios de historia con el objetivo de convertirlo en otra cosa. No hay más que echar un breve........
