Hamza, «la Aduana»
Hablar de la situación terminal de una sociedad como la francesa es, a estas alturas, un lugar común. Contar que París se ha convertido en una gigantesca Corte de los Milagros no descubre nada a casi ningún lector, lo reconozco. La pelea política surgida en el país vecino a cuenta del aire acondicionado ha servido para entretener al personal con uno de los últimos pecios wokistas de Europa. Sin embargo, a finales de junio los efectos destructivos del liberalismo-libertario se hacían más evidentes en las calles de Paname que en la polémica sobre la climatización.Ubicaba Javier Torres hace un par de semanas en Wembley, durante la Eurocopa de 1996, la fotografía de un mundo que estaba a punto de dejar de existir. El instante entre el final de una Europa reconocible y el inicio de otra distinta. Ese acontecimiento tiene, quizá, su equivalente francés. La llamada «Fiesta de la Música» constituye uno de los mejores indicadores de la transformación demográfica, estética y cultural que ha experimentado Francia en las últimas décadas. Por ser un evento demasiado local no hemos reparado lo suficiente en él,........
