La pertenencia
Quién me iba a decir a mí hace diez años, no más, que habría de echar de menos el tiempo en que los separatistas periféricos eran la mayor amenaza a la continuidad histórica de España, a su identidad.
Y, sin embargo, aunque el globalismo y el separatismo regionalista parezcan fuerzas evidentemente opuestas, son en realidad dos aspectos del mismo fenómeno: cuando uno quiere devorar un filete, primero lo corta en porciones digeribles.
Porque, en el caso de catalanes y vascos, hablar de ‘nacionalismo’ es equívoco. Nacionalismo suele denotar una acentuada preferencia por la comunidad local, sus costumbres, su modo de ver la vida y, sobre todo, su aspecto más físico y real: la gente que lleva generaciones viviendo allí. Seguir llamando ‘nacionalismo’ a preferir que se instale en tu tierra gente del Sahel o el Hindu Kush antes que........
