Más allá de «Pasionaria» (IV): ANTONIA SÁNCHEZ HEREDERO, «La Pequeña Pasionaria», el rostro femenino más visible de la Guerra
Antonia Sánchez Heredero – o solo «Antonia Sánchez»- fue una dirigente comunista totalmente desconocida hoy día, que no ha merecido el estudio -ni tan siquiera somero- de los investigadores e investigadoras de ese periodo histórico, del que se ignoran muchos pasajes de su vida, incluidos su fecha y lugar de defunción, ni qué fue de ella al salir de la cárcel a finales de 1961. Y, sin embargo, entre 1936 y 1938 fue uno de los rostros más fotogénicos y reproducidos en la prensa madrileña, más que muchos de las mujeres dirigentes más reconocidas o famosas, y bien podría competir con la imagen icónica de Marina Ginestá, fotografiada en la azotea del Hotel Colón de Barcelona en los primeros días del golpe del 18 de julio de 1936. Además de todo ello, esta sencilla sirvienta y obrera de la aguja, se convirtió en una importante dirigente juvenil socialista y comunista durante la Segunda República y la guerra, que no pudo salir al exilio con su marido José Miranda González, por ser detenida en Cuenca como miembro de la Delegación del Comité Central del PCE y encarcelada en las prisiones provinciales de mujeres de Cuenca, Ventas (Madrid) y Santa Cruz de Tenerife. Al salir de la cárcel en libertad condicional con destierro, fue requerida por el aparato clandestino del Partido Comunista en Madrid, siendo nuevamente detenida en 1944 y enloqueciendo por las terribles torturas sufridas en la Dirección General de Seguridad, ingresando en la Clínica Psiquiátrica Penitenciaria para mujeres de Madrid. En 1961, cuando se encontraba en la Prisión Provincial de mujeres de Alcalá de Henares, se había convertido en la presa política española con más años de cárcel. ¿No son estos motivos más que suficientes para recordar con cariño y admiración a Antonia Sánchez?
Antonia Sánchez Heredero nació en Fuensalida (Toledo) el 13 de junio de 1915, en el seno de una familia trabajadora, siendo su padre un veterano militante de la Unión General de Trabajadores y del Partido Socialista, hecho éste que le imprimió a su hija una conciencia de clase poco común. Siendo aún una niña, la familia se trasladó a Madrid donde completó los estudios primarios, y en 1932, a la edad de 17 años, Antonia ya trabajaba como limpiadora en la empresa editorial «Espasa Calpe» para ayudar a la economía familiar, y poco después solicitaba su ingreso en la Juventud Socialista Madrileña, destacando pronto por su combatividad entre los jóvenes de la barriada madrileña de Cuatro Caminos. En octubre de 1934, Antonia jugó un papel muy activo en el traslado y ocultamiento de armas para el movimiento revolucionario, y en los días de lucha, Antonia estuvo en los puestos de mayor peligro para facilitar la retirada de los grupos de acción y muchas veces para intervenir ella misma en los tiroteos que tuvieron lugar entre los obreros y la policía gubernamental de Lerroux-Gil Robles. Después del movimiento revolucionario de octubre en Madrid, y una vez que comenzó un negro periodo de represión, Antonia Sánchez continuó trabajando en la clandestinidad, relacionándose estrechamente con los grupos de acción antifascista de la Juventud Socialista madrileña. Se sabe que en una ocasión, en la misma calle de Alcalá, situada en el centro de Madrid, no dudó en enfrentarse a tiros a un grupo de falangistas, resultando muerto uno de los más destacados pistoleros de Falange. En su grupo iba acompañada, entre otros, por el joven socialista Alfonso García, que también disparó contra los falangistas. Alfonso fue detenido y condenado a presidio, pero Antonia pudo escapar de la policía. Entre los vendedores de la prensa clandestina de la Juventud Socialista –Renovación– de esos meses de 1934-1935 destacó Antonia Sánchez, hasta el punto de que fue detenida varias veces por este motivo, aunque siempre los abogados de su organización consiguieron que la pusieran en libertad. Se cuenta que, una vez, al ser detenida por la Guardia de Asalto, fue llevada a la Comisaría, y con el pretexto de registrarla para ver si llevaba ocultos periódicos u octavillas clandestinas, uno de los guardias trató de manosearla, y Antonia, digna y brava como era y lo fue siempre, le dio una tremenda bofetada al atrevido guardia en el mismo edificio de la Comisaría, desconociéndose cuáles fueron las consecuencias. La primera noticia escrita de «Antonia Sánchez Heredero» proviene de una demanda que interpuso en marzo de 1935 ante el Tribunal Industrial de Madrid contra su patrón Manuel Martínez Aguiar, conde de Pedroso -antiguo senador, y propietario y director del diario La Iberia-, para quien trabajaba como sirvienta, por haberla despedido de forma improcedente e injusta, solicitando que el Tribunal fallara a su favor y condenara a su patrón a indemnizarla con 70 pesetas. La legislación vigente en aquel momento de la Segunda República no consideraba a las domésticas como obreras, y por tanto el patrón ganó el juicio en primera instancia. Para esta demanda, y para las salidas anteriores de las comisarías, debió utilizar los servicios de un abogado, y quizás por eso conoció al abogado y Profesor ayudante de la Facultad de Derecho, José Miranda González (Gijón, 1903), miembro de las Juventudes Socialistas y contrajeron matrimonio civil el 9 de mayo de 1935, viviendo en la Avenida de Pablo Iglesias (hoy Reina Victoria) n.º 45, en Cuatro Caminos. Su profesión de sirvienta se confirmará meses........
