Cuba bajo asedio: 65 años de bloqueo y resistencia frente al imperialismo Estados Unidos
Comprender y entender qué es el bloqueo y denunciar el asedio que vive el pueblo cubano en este momento por parte del actual gobierno de Estados Unidos, presidido por Donald Trump, no solo basta hacerlo de forma solidaria, sino también y fundamentalmente hacerlo de manera consecuente y activa por parte del resto de los pueblos del mundo, que están viendo una nueva barbarie. He perdido la cuenta de cuántas se han y se siguen permitiendo al imperialismo genocida yanqui.
¿Qué es eso del bloqueo de Estados Unidos contra la República de Cuba? El origen histórico es el triunfo de la Revolución cubana el 1 de enero de 1959:
En 1960, primeras sanciones económicas: Dwight D. Eisenhower reduce la cuota azucarera que se vendía a Estados Unidos.
En 1960, primeras sanciones económicas: Dwight D. Eisenhower reduce la cuota azucarera que se vendía a Estados Unidos.
En 1961, Estados Unidos unilateralmente rompe las relaciones diplomáticas con la República de Cuba. En abril de 1961, por parte de los Estados Unidos y el Frente Revolucionario Democrático Cubano, organización contrarrevolucionaria cubana en Miami, se produce la invasión de Bahía de Cochinos (Playa Girón).
En 1961, Estados Unidos unilateralmente rompe las relaciones diplomáticas con la República de Cuba. En abril de 1961, por parte de los Estados Unidos y el Frente Revolucionario Democrático Cubano, organización contrarrevolucionaria cubana en Miami, se produce la invasión de Bahía de Cochinos (Playa Girón).
En 1962, el 7 de febrero, John F. Kennedy firmó el embargo total contra Cuba.
En 1962, el 7 de febrero, John F. Kennedy firmó el embargo total contra Cuba.
Entre 1970 y la caída del campo socialista (1989-1991), es un período en el que el bloqueo es parcialmente amortiguado por la integración de Cuba en el CAME (Consejo de Ayuda Mutua Económica), también conocido como Comecon, principal organización de cooperación económica del campo socialista, liderada por la Unión Soviética desde 1949 hasta 1991. Funcionó como contraparte del Plan Marshall, integrando a países de Europa del Este, Cuba, Mongolia y Vietnam para fomentar el comercio.
Entre 1970 y la caída del campo socialista (1989-1991), es un período en el que el bloqueo es parcialmente amortiguado por la integración de Cuba en el CAME (Consejo de Ayuda Mutua Económica), también conocido como Comecon, principal organización de cooperación económica del campo socialista, liderada por la Unión Soviética desde 1949 hasta 1991. Funcionó como contraparte del Plan Marshall, integrando a países de Europa del Este, Cuba, Mongolia y Vietnam para fomentar el comercio.
En 1992 se pone en marcha la Ley Torricelli, lo que supone que el bloqueo se hace extraterritorial.
En 1992 se pone en marcha la Ley Torricelli, lo que supone que el bloqueo se hace extraterritorial.
En 1996, Estados Unidos aprobó la Ley Helms-Burton, que internacionaliza las sanciones contra Cuba.
En 1996, Estados Unidos aprobó la Ley Helms-Burton, que internacionaliza las sanciones contra Cuba.
Entre 2000 y 2014 impone limitaciones financieras globales a Cuba.
Entre 2000 y 2014 impone limitaciones financieras globales a Cuba.
El gobierno de Barack Obama marcó un giro histórico al normalizar relaciones con Cuba, anunciado el 17 de diciembre de 2014, buscando superar décadas de hostilidad. Este “deshielo” incluyó la reapertura de embajadas, flexibilización de viajes y remesas, y la histórica visita de Obama a La Habana en 2016.
El gobierno de Barack Obama marcó un giro histórico al normalizar relaciones con Cuba, anunciado el 17 de diciembre de 2014, buscando superar décadas de hostilidad. Este “deshielo” incluyó la reapertura de embajadas, flexibilización de viajes y remesas, y la histórica visita de Obama a La Habana en 2016.
Del 2017 al 2021, Donald Trump en su primer mandato endurece el bloqueo con más de 240 medidas.
Del 2017 al 2021, Donald Trump en su primer mandato endurece el bloqueo con más de 240 medidas.
Del 2024 a esta fecha, Estados Unidos, con Donald Trump de nuevo en la Casa Blanca, emprende una nueva fase, más cruenta aún: la persecución total financiera y energética y el asedio naval contra la República de Cuba.
Del 2024 a esta fecha, Estados Unidos, con Donald Trump de nuevo en la Casa Blanca, emprende una nueva fase, más cruenta aún: la persecución total financiera y energética y el asedio naval contra la República de Cuba.
Este bloqueo a Cuba no es comparable con ninguna otra sanción que se haya impuesto contra ningún otro país en el mundo: 65 años de asfixia contra un pueblo por el único delito de querer ser libre, independiente y soberano, que decide no arrodillarse ante el superpoderoso vecino imperialista yanqui, aun siendo una pequeña isla a 90 millas del monstruo. Pero un gigante en moral, en solidaridad y un ejemplo para América Latina y muchos pueblos africanos y asiáticos.
El caso cubano es excepcional: no hay antecedentes en la historia mundial de una gran potencia que se haya ensañado en un asedio, un cerco —casi medieval— sostenido ininterrumpidamente durante 65 años. Esto tiene que ver con la importancia excepcional que Cuba siempre ha tenido para Estados Unidos, que comienza mucho antes del triunfo de la Revolución. Por ejemplo, hay un intercambio epistolar entre John Adams —padre fundador que se desempeñó como primer vicepresidente (1789-1797) y segundo presidente de los Estados Unidos (1797-1801)—, George Washington y Thomas Jefferson. Lo que Adams informa a sus compañeros en esa carta es notable:
“Hemos logrado restablecer relaciones comerciales con la corona británica. Inglaterra es, sin ninguna duda, hoy la potencia más importante desde el punto de vista industrial, comercial, naval, etc., pero nos debería preocupar mucho el hecho de que Gran Bretaña posee muchas colonias en el Caribe y algunas de ellas muy importantes. Por lo tanto, se torna indispensable incorporar cuanto antes a la isla de Cuba a la jurisdicción de los Estados Unidos como una manera de proteger el futuro de la incipiente república de los Estados Unidos”.
O sea, la idea de que Cuba es algo excepcional para los Estados Unidos viene desde los mismos inicios de los Estados Unidos como país independiente del colonialismo Britanico. Este dato es un elemento de contexto muy importante a tener en cuenta: Cuba no es una isla más del Caribe; su situación geográfica, especialmente su cercanía a Estados Unidos, es la mejor explicación de la importancia de Cuba a nivel mundial desde que era colonia española, el país caribeño es vital desde el punto de vista geoestratégico, desde donde se puede controlar los dos accesos al Golfo de México, una de las principales áreas productoras de hidrocarburos de Estados Unidos y México.
Por esta razón, se estableció una base naval en la bahía de Guantánamo, en el sur de la costa de Cuba, cerca del pasaje entre Cuba y Haití. El objetivo era controlar la ruta del sur al Atlántico.
En la última guerra por la independencia de Cuba contra la colonia española, que José Martí llamó «Guerra Necesaria» o «Guerra del 95», por haber comenzado en 1895, José Martí escribe una carta a Manuel Mercado —abogado y político mexicano nacido en Michoacán— desde el campamento de Dos Ríos, en Cuba, en mayo de 1895. En la carta, Martí expresa su compromiso con la lucha por la independencia de Cuba para evitar la anexión de la isla por los Estados Unidos. También discute los esfuerzos anexionistas de Estados Unidos y España, la situación política y militar en Cuba y sus planes para establecer un gobierno revolucionario cubano.
“Campamento de Dos Ríos, 18 de mayo de 1895 Señor Manuel Mercado. Mi hermano queridísimo: Ya puedo escribir; ya puedo decirle con qué ternura, agradecimiento y respeto lo quiero, y a esa casa que es mía, y mi orgullo y obligación; ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo, con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin.”
El hundimiento del USS Maine se produjo el 15 de febrero de 1898 en la bahía de La Habana. Fue la llave que los imperialistas yanquis utilizaron para entrar en el conflicto entre el Ejército Libertador y España sin tener que forzar la puerta: a las 10 de la noche de la citada fecha y en el citado lugar, cuando el buque norteamericano, de unas 6.700 toneladas, estalló ocasionando la muerte de 266 personas. Está claro que el Gobierno de los Estados Unidos ya había decidido intervenir militarmente en Cuba, y esta fue la excusa que utilizaron para hacerlo.
Los resultados son de sobra conocidos: España, ya militarmente vencida por el Ejército Libertador, en un ejercicio absolutamente vergonzoso, decidió entregar la isla de Cuba y también la de Puerto Rico a Estados Unidos, así como la Base Naval de la Bahía de Guantánamo Bay Naval Base, enclave militar de Estados Unidos establecido en 1903 en territorio cubano. Es la instalación estadounidense más antigua en el extranjero y la única en un país con el que no mantiene relaciones diplomáticas formales. Actualmente funciona como base naval y campo de detención para sospechosos de terrorismo.
La difusión universal de la Revolución cubana, el impacto fundamental que tuvo no solo en América Latina y el Caribe, sino también en África y Asia, transformó a la Revolución cubana en un hecho que, usando el lenguaje de Hegel, podríamos decir que ha sido un acontecimiento histórico universal. Además, con sus logros en muchas materias demostró que una vía no capitalista era posible y viable aún en el contexto de un país subdesarrollado, con una economía subdesarrollada y que está a 90 millas de los Estados Unidos. Cuba es un ejemplo que había que frustrar a cualquier precio.
Por eso, todas las 14 administraciones de los Estados Unidos desde 1959 hasta hoy mantienen el infame “bloqueo”, siendo un delito de lesa humanidad, una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todas las cubanas y cubanos, y se califica como acto de genocidio a tenor de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948.” Se permite con el silencio cómplice de las grandes potencias mundiales que consienten esta política de bloqueo, como han consentido más de dos años de genocidio en Gaza y Cisjordania, el bombardeo y hundimiento de embarcaciones de pescadores en el Caribe y el Pacífico, el ataque y bombardeo a Caracas, el secuestro del presidente electo Nicolás Maduro y de su esposa, etc.
La comunidad internacional ha debatido ampliamente el impacto del bloqueo. La Asamblea General de las Naciones Unidas ha aprobado resoluciones anuales desde 1992 que piden el levantamiento del bloqueo, usualmente con el apoyo abrumador de la mayoría de estados miembros. Organismos como la Oficina de Derechos Humanos de la ONU han señalado que las sanciones unilaterales pueden violar obligaciones internacionales al afectar el acceso a servicios esenciales y bienes básicos, en ausencia de autorización del Consejo de Seguridad.
La Asamblea General de las Naciones Unidas pidió este miércoles, 29 Octubre 2025, por trigésima tercera vez y por aplastante mayoría el fin del embargo económico de Estados Unidos a Cuba, una imposición unilateral que ha denunciado desde 1992.
La resolución de este año obtuvo 165 votos a favor, 7 en contra (Argentina, Estados Unidos, Hungría, Israel, Macedonia del Norte, Paraguay y Ucrania) y 12 abstenciones (Albania, Bosnia y Herzegovina, Costa Rica, Chequia, Ecuador, Estonia, Letonia, Lituania, Marruecos, Moldavia, Rumanía y Polonia).
La resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba” (A/80/L.6), presentada por Cuba y basada en el informe del Secretario General (A/80/83), reafirma el principio de igualdad soberana de los Estados, así como la no intervención, la no injerencia en asuntos internos y la libertad de comercio y navegación, conforme al derecho internacional y la Carta de la ONU.
El texto expresa preocupación por leyes con efectos extraterritoriales, como la Ley Helms-Burton (1996), al considerar que afectan la soberanía de otros Estados y la libertad de comercio. Por ello, exhorta a los países a abstenerse de aplicar medidas contrarias al derecho internacional e insta a derogarlas. También solicita al Secretario General que presente un informe sobre el cumplimiento de la resolución en el próximo período de sesiones.
Al presentar la iniciativa, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla calificó el bloqueo como ilegal, inhumano y extraterritorial, afirmando que constituye un castigo colectivo que vulnera los derechos humanos del pueblo cubano y afecta sectores clave como salud, energía y alimentación. Además, denunció presiones diplomáticas para influir en la votación y acusó a Estados Unidos de prácticas violatorias del derecho internacional.
En síntesis, el documento y la intervención de Cuba centran su argumento en la defensa de la soberanía estatal, el respeto al derecho internacional y el rechazo a medidas coercitivas unilaterales.
La comunidad internacional tiene la responsabilidad moral y jurídica de actuar para prevenir el sufrimiento evitable y garantizar que ninguna población sea utilizada como instrumento de presión política. La solidaridad entre los pueblos no es un gesto retórico, sino un compromiso activo con la justicia, la paz y la defensa de los derechos humanos.
Hoy, más que nunca, Cuba necesita la solidaridad internacional. Nuestro compromiso es claro: acompañar al pueblo cubano, denunciar las políticas que lo afectan y defender su derecho a un futuro libre de presiones externas.
Permitir, mirar a otro lado y hacer genuflexiones al imperio Estadounidense no libra a estos países de que mañana el imperio les haga lo mismo.
Cuba no está sola. La solidaridad entre los pueblos es más fuerte que cualquier bloqueo.
Juan Casamayor Garcia.
19 de febrero de 2026.
