Urgencia de otras flores
No era una ninfa intocable, ni una reina bajada de una fábula épica. Pero acumulaba tal número de virtudes que podía decírsele «diosa terrenal» o «mujer distinta».
Tenía cargos en el Parlamento, el Consejo de Estado, el Comité Central... y se había convertido en la luz —que no la sombra— para un líder que parecía tener un reloj de más de 24 horas diarias. Fue ella —hecho trascendental— la primera en empuñar las armas en la guerrilla cubana, ganadora de un epíteto no siempre comprendido en su hondura: Heroína de la Sierra y del Llano.
Celia Esther de los Desamparados Sánchez Manduley, quien pasó a otra dimensión el 11 de enero de 1980, pudo fácilmente, como dicen algunos, «creerse cosas». Y, sin embargo,........
