Infraestructuras y progreso: el abastecimiento de agua potable en la Callosa de 1929
Plano de casa para pozo y depósito. / Archivo Municipal de Callosa de Segura
El 23 de abril de 1929, el diario La Voz, publicado en Córdoba y medio oficioso de propaganda de la dictadura de Primo de Rivera, se hacía eco de la inauguración, en nuestra ciudad, de una de las últimas inversiones realizadas por el ayuntamiento presidido por don Carlos Galiana Manresa: los pozos y la red de aguas potables. Dicho acto tuvo lugar el 22 de abril y fue destacado por este medio como una importante mejora: «la nueva red de alcantarillado y agua potable».
El ayuntamiento de aquellos años afrontó una modernización de la urbanización y de los servicios de la localidad mediante cinco actuaciones que requerían una inversión considerable: Matadero Municipal, Mercado de Abastos, Escuelas Graduadas, Jardín Glorieta y red de distribución de agua potable. Para ello fueron constantes las visitas a Madrid con el fin de gestionar subvenciones, así como la firma de préstamos, como el suscrito hace cien años en la Casa Central del Banco de Crédito Local por 650.000 pesetas ampliables, el 17 de marzo de 1926.
Proyecto Aguas Potables Camilo Mazzuchelli (año 1926). / Archivo Municipal de Callosa de Segura
Con las subvenciones en curso y los empréstitos firmados, se llevaron a cabo los procesos de subasta y licitación de estas actuaciones. Este proyecto comenzó con el encargo al ingeniero lorquino Camilo Mazzuchelli en 1926, estableciendo el 26 de mayo una población de 6.598 habitantes a abastecer de agua potable, distribuidos en cuarenta y una calles y cuatro barrios. En su proyecto, fechado el 28 de mayo, planificó la zona de depósitos entre la Rambla Baja y la calle Vía Crucis, además del diseño de fuentes de hormigón moldeado, junto con el correspondiente plano y memoria de distribución por calles y barrios de la ciudad.
Sin embargo, este trabajo no debió convencer del todo y, además, se consideró excesivo. Por ello, en enero de 1927 se encargó una nueva memoria y proyecto a Sebastián Canales, quien, como él mismo indica, fue «honrado por el señor alcalde de Callosa de Segura con el encargo de reducir el importe del presupuesto del proyecto de abastecimiento de aguas del ingeniero de Caminos don Camilo Mazzuchelli». En dicha memoria reconoce que se trata de un buen proyecto, del que modifica algunas partes, como las tuberías de uralita o el depósito, concluyendo que «todas ellas, en la modesta opinión del que suscribe, son aprobables y factibles tal como están en el proyecto del Sr. Mazzuchelli».
El nuevo proyecto contaba con un presupuesto de 139.816,92 pesetas, destacando las 12.000 pesetas destinadas a la adquisición del pozo y del solar para el depósito, las 4.915,28 pesetas para el depósito de 1.000 metros cúbicos de capacidad, o las 4.138,02 pesetas que costarían las tres fuentes públicas (1.379,34 pesetas cada una).
Sebastián Canales Mira-Perceval fue ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y socio de la Biblioteca Gabriel Miró de Alicante. Tiene dedicada una calle en esta ciudad con la denominación de Ingeniero Canales, junto al Museo Arqueológico de Alicante (MARQ), antiguo Hospital Provincial, y próxima a la calle Arquitecto Vidal, dedicada a don Juan Vidal Ramos, arquitecto de otras obras realizadas en Callosa de Segura.
En Callosa de Segura llevó a cabo la modificación y dirección del proyecto de abastecimiento de aguas potables y construcción de fuentes públicas, así como el Parque Jardín conocido como la Glorieta y el inicio del proyecto de saneamiento y alcantarillado, que no llegaría a ejecutarse. También trazó algunas calles callosinas.
Canales Mira-Perceval estableció las bases del pliego de condiciones con veinticuatro artículos, más tres artículos de condiciones facultativas. Este nuevo proyecto eliminó elementos del anterior, como la torre de carga y la red que la alimentaba, reduciendo notablemente el coste. Asimismo, propuso utilizar tuberías de uralita en lugar de fundición, al estar estas expuestas a la oxidación y tener una menor durabilidad.
Proyecto Aguas Potables Sebastián Canales (año 1927). / Archivo Municipal de Callosa de Segura
El pliego establecía un plazo de ejecución de seis meses, la liquidación total de las obras una vez finalizadas y comprobadas, y la obligación de un seguro de vida por parte del contratista para los trabajadores.
Para poder realizar el pozo y el abastecimiento de agua potable, se solicitó el 19 de octubre de 1926 al Instituto de Higiene y Brigada Sanitaria de Alicante, servicio de análisis químicos, el estudio de la calidad del agua extraída. El informe del 29 de octubre indicaba que las cifras correspondientes al cloro, ácido sulfúrico, magnesia y ácido nítrico son superiores a las consentidas en la R.O. de 17 de septiembre de 1920.
El 15 de septiembre de 1927 se firmó el edicto por el alcalde don Carlos Galiana, anunciando la obra y la subasta para el 21 de septiembre a las diez horas, por un importe de 64.253,38 pesetas, tomando como tipo para el depósito provisional la cantidad de 59.953,38 pesetas, con un depósito de 2.997,66 pesetas, correspondiendo al del 5%, en el que se publica el anuncio del Excmo. Ayuntamiento de la Ciudad de Callosa de Segura con varias subastas de obras públicas. El anuncio se publicó en distintos medios, como el Diario de Alicante o Levante Agrario, así como en el Boletín Oficial de la Provincia de Alicante (n.º 192, de 19 de agosto de 1927), donde se recogían los pliegos de condiciones y anuncios oficiales. Firmado por el alcalde en funciones, don Antonio Luis Hurtado Berná, el 31 de agosto de 1927, este expediente fue tramitado por el secretario municipal don Antonio Román Sirvent, actuando como notario en la subasta don Francisco Peidró Pallarés.
Las obras fueron adjudicadas al único licitador, don Joaquín Martínez Pérez, por un importe de 56.043 pesetas, en la Comisión Permanente celebrada el 27 de septiembre de 1927.
El 18 de octubre de 1927 se firmó el contrato con la empresa Uralita, S.A. para el suministro de materiales, estableciéndose el pago de dos terceras partes al recibir la mercancía y el resto tras la finalización de los trabajos. Asimismo, el 18 de noviembre de ese año se formalizó ante notario la compraventa del solar para el pozo por 12.000 pesetas, a doña Carmen Trives Grau.
Una vez finalizadas las obras, el informe del director facultativo de 27 de mayo de 1929 señalaba que la red de suministro era correcta, aunque el depósito presentaba grietas que provocaban pérdidas de agua, por lo que no se aconsejaba su puesta en funcionamiento. No obstante, el informe del 27 de junio ya permitía su uso mientras se completaban las reparaciones.
Tras la ejecución de las obras a lo largo de 1928 y 1929 y su inauguración, se firmó la recepción de la obra de canalización y suministro de tuberías por parte de Uralita, S.A., el 27 de junio de 1929. La valoración del material suministrado ascendía a 65.503,95 pesetas, según documento firmado el 10 de julio de ese mismo año.
El 9 de octubre de 1929, la Inspección Provincial de Sanidad informó favorablemente sobre la obra ejecutada y la potabilidad del agua, lamentando la no ejecución de la torre y la red elevadora, lo que dejaba sin suministro a la parte alta del municipio. Ese mismo mes, el Ayuntamiento remitió al Banco de Crédito Local las cantidades invertidas, ascendiendo el gasto total a 129.846,35 pesetas, estando consignadas por el ayuntamiento 139.846,35 pesetas.
Finalmente, el 8 de febrero de 1930, según informe del ingeniero Canales, la suma total de lo ejecutado por el contratista ascendía a 67.454,29 pesetas.
Casi un siglo después, aquella apuesta por el agua potable no fue solo una obra pública más, sino un verdadero salto hacia la modernidad y la dignidad de vida de los callosinos. Hoy, cuando el agua vuelve a situarse en el centro de los debates sobre sostenibilidad y futuro, conviene recordar que cada avance que disfrutamos tuvo su origen en decisiones valientes como aquellas, porque para la historia local, conociendo el pasado podemos trabajar para mejorar el presente y avanzar el bienestar del futuro.
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