Entrar cagado a 2026 para no arrastrar la mierda de 2025
Entrar cagado a 2026 para no arrastrar la mierda de 2025
Siempre nos han vendido el cambio de año como una coreografía limpia: uvas, propósitos, ropa interior nueva y muy roja y una versión mejorada de nosotros mismos esperando al otro lado del calendario. Pero la verdad —esa que no sale en los reels— es que nadie entra en enero completamente purificado. Entramos cansados. Entramos con resacas emocionales que no se pasan ni con ibuprofeno ni con pilates. Llenamos los gimnasios porque pensamos que este año es el nuestro. Nos mentalizamos de cambiar de trabajo porque, al fin, vamos a mandar a la mierda al jefe pesado de turno. Dejamos de ver a esa persona que nos exige demasiado y da poco y, a veces, hasta llegamos a la conclusión de que lo mejor es romper lo que hay y tratar, de alguna forma, de recuperarnos estos años nuevos de los años viejos. Y........
