Comisión de la verdad. Más enfrentamiento
Comisión de la verdad. Más enfrentamiento
La creación de una “comisión de la verdad” que investigue los actos contra los derechos humanos en la guerra civil y la dictadura, cuya presidencia ha recaído en el exjuez Garzón, resulta, aunque la misma tenga su origen en la llamada “ley de memoria democrática”, tan artificiosa e innecesaria, como elemento inútil por anacrónico, inservible y, desde ya, carente de legitimidad intelectual en los términos en los que se crea.
Llamar comisión de la verdad a un organismo, cuya inspiración está sometida a todas las limitaciones humanas, es tan pretencioso, como muestra de soberbia es pertenecer al mismo en la creencia de que de él surgirá la verdad incontestable de hechos de hace casi cien años, unos y medio siglo, otros. Un grupo de personas van a declarar la verdad, absoluta, imparcial, plena, irrebatible y ésta servirá para constituir un credo oficial preceptivo en escuelas, bibliotecas y leyes, siendo, a su vez, faro que ilumine para que los hechos analizados y las conclusiones allegadas impidan que vuelvan a repetirse en el futuro situaciones similares. Ni más, ni menos: el pasado ya lejano y el futuro en sus conclusiones.
Veinte personas no sólo van a resumir los miles de escritos e investigaciones que se han elaborado durante estos casi cien años, sino que van a sentar las bases para que nunca, jamás, se repitan unos hechos que solo viven en el imaginario colectivo, limitado por el interés en erigir una verdad oficial frente a las verdades que los........
