El quejido de una guitarra
El talento de Yerai Cortés enamora al público en el Muelle 12 de Alicante / Rafa Arjones
El acorde suave de una guitarra, la tierna caricia de unas manos hábiles, las cuerdas que tiemblan con pudor, que se estremecen primero; los corazones que tiemblan con deseo, acompasados, que se estremecen después. Pedacitos de una trenzada melodía que el público ingiere en arrebatado silencio como dulces píldoras, como las dulces píldoras que alivian generosamente el alma, que transportan el cuerpo liviano —fenómeno maravilloso y flotante— a una dimensión acomodada, jardín en penumbra sembrado de blandos cojines y coruscantes espejos.
Jamás una inteligencia artificial podrá replicar esa armonía natural, esa vibrante y sagrada comunión entre músico y espectador, la catarsis muda,........
