La cumbre de la OTAN y la bipolaridad de Trump
Donald Trump mira a Pedro Sánchez durante la sesión de trabajo de la cumbre de la OTAN, este miércoles en Ankara. / ANSGAAR HAASE / DPA / EUROPA PRESS
Llegó Trump a Ankara, apenas un día después de haber escandalizado a medio mundo con su llamada al presidente de la FIFA para que le quitaran una tarjeta roja a un jugador de la selección estadounidense – Bélgica vengaría poco después la afrenta con un contundente 4-1, antes de caer dignamente en cuartos ante España. En vísperas de la cumbre de la OTAN el magnate se despachó con sus diatribas habituales contra Europa, reiterando su crítica de que no contribuye financieramente a su defensa, si bien solo en 2025 los aliados europeos y Canadá habían aumentado su gasto en 139.000 millones de dólares, y reprochando la falta de apoyo continental en la guerra de Irán, al tiempo que el alto el fuego con Teherán saltaba por los aires. Trump reiteró que Groenlandia debe estar bajo control estadounidense, lo que obligó a una nueva y firme negativa por parte de Dinamarca.
Y por supuesto no podía faltar el ataque a España, a la que llamó "pésimo aliado", insinuando de nuevo represalias comerciales. Los datos, una vez más, desmienten la caricatura que Trump ha dibujado de nuestro país, el cual ha alcanzado el 2% del PIB en gasto de defensa —una cifra que en términos absolutos triplica el de 2018, cuando Sánchez llegó al........
