La desesperación de Feijóo
Las prisas, la ansiedad y la impaciencia son malas consejeras en política. Exhibirlas proyecta desesperación, desnortamiento y, habitualmente, acaba debilitando a quien pretende proyectar fortaleza y liderazgo.
Alberto Núñez Feijóo atraviesa uno de esos momentos. Durante estos años, el líder del PP ha pivotado su discurso de oposición sobre la demonización y la descalificación de nacionalistas vascos y catalanes. Sin embargo, le hemos visto estos días recurrir a ellos desesperadamente en busca de apoyos que le faciliten su llegada a la Moncloa.
Tras el portazo de Junts y PNV a apoyar una moción de censura del PP, Feijóo se ha abrazado de nuevo a la cantinela de las elecciones anticipadas.
Después de no alcanzar la Presidencia del Gobierno en el 23, “porque no quiso”, la sensación de que aquella fue la gran oportunidad perdida no ha dejado de crecer dentro y fuera del PP.
De ahí su insistencia en buscar atajos parlamentarios que le permitan alcanzar el poder sin esperar al calendario electoral, ignorando que las urnas hablaron hace tres años, y que la legislatura tiene una duración constitucionalmente establecida.
El problema para Feijóo no es la falta de voz de los ciudadanos. Su problema es que la ciudadanía ya habló, y no dijeron lo que él esperaba escuchar. Su desesperación por acortar los tiempos políticos y sustituir el debate sobre proyectos de país por una permanente estrategia de desgaste y confrontación, es tan evidente como obsesiva.
Paradójicamente, en esas acrobacias políticas a las que nos tiene acostumbrados, en las que dice una cosa y hace su contraria, se presenta ahora........
