La industria del odio
Olmo Dalcó, personaje en la Novecento de Bertolucci, hizo una de las afirmaciones más acertadas y que mejor retrata a los fascistas. Aseguraba que “no son como los hongos que nacen así en una noche. Han sido los patronos quienes han plantado a los fascistas”. Y algo parecido pasa con el odio y sus discursos.
Los discursos de odio no salen de la nada. Para que los discursos de odio inunden una sociedad y empapen la discusión pública hace falta una maquinaria bien engrasada con buenas dosis de dinero. Tanto público, que sale de los gobiernos de PP y VOX, como privado, proveniente de fundaciones que representan poderosísimos intereses económicos.
No olvidemos que el odio factura, y como toda buena inversión que se precie, no pone todos los huevos en la misma cesta. Los inversores del odio han diversificado su negocio y han creado tres grandes líneas de........
