Inaceptable reglamento de retorno: por qué votamos en contra
La construcción europea no emergió, ni se hizo, ni se desplegó en la historia para levantar barreras frente a y contra quienes buscan protección. El resultado histórico de lo que hoy conocemos como Unión Europea (UE) nació, precisamente, de la convicción —asentada en las terribles experiencias de las devastaciones del olvidado siglo XX— de que la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, la justicia y el Estado de Derecho debían constituir el fundamento irrenunciable de la convivencia política en nuestro continente.
Así lo proclama el artículo 2 del Tratado de la Unión Europea (TUE), que define los valores sobre los que se asienta la Unión. Por eso preocupa profundamente el acuerdo provisional alcanzado el pasado 1 de junio entre el Parlamento Europeo (PE) y el Consejo sobre el nuevo Reglamento de Retorno.
Se trata de una de las piezas más controvertidas de la política migratoria europea reciente. Bajo la pretensión de aumentar la eficacia de los retornos de aquellas personas que reciben una orden de salida de la UE, el texto introduce mecanismos que erosionan gravemente derechos fundamentales consagrados en nuestra Carta y compromisos jurídicos internacionales que constituyen la esencia misma del proyecto europeo.
La UE no puede permitirse olvidar, ni siquiera por........
