Sánchez, peligroso verso suelto
13 de abril 2026 - 03:07
Justo cuando el mundo está como está, con Irán empecinado en mantener su programa nuclear contra viento y marea y continuar una guerra que, si se juega en el campo nuclear, acabara con todos nosotros. Justo cuando el Gobierno español no solo es el más corrupto de la democracia sino también el más desacreditado internacionalmente, porque una cosa lleva a la otra, sobre todo cuando a la corrupción de dineros se suma la golfería. Justo cuando en la Casa Blanca, centro mundial del poder, manda un personaje peligroso por su soberbia, su falta de principios y sospecha de que la cabeza la tiene regular tirando a perturbada, Pedro Sánchez se va a China. Con su mujer, imputada por diversos delitos.
Se va a China, país en el que el ex presidente Zapatero tiene hoy mucha mano en el aspecto económico y comercial. Pero que inquieta cuando Jinping juega un papel en el escenario internacional que diverge del que defienden la UE y la OTAN en el aspecto político y de seguridad. Por no mencionar que irse a China con los escándalos protagonizados por varias de las personas más cercanas al presidente –incluidos Zapatero y Begoña Gómez– no parece adecuado.
El sanchismo argumenta que precisamente la crisis mundial, la tensión entre Irán y Estados Unidos y la de Israel y el Líbano, aconsejan que Pedro Sánchez viaje a China y tantee cómo respira Jinping, el hombre más influyente del globo junto a Donald Trump. Efectivamente se aceptaría esa reflexión si el gobernante español fuera también un líder internacional, pero la realidad es tozuda: el actual presidente hace tiempo que perdió influencia en la UE –que por otra parte no es una organización en alza– y mucho menos en una OTAN absolutamente condicionada por Trump, que no siquiera atiende los razonamientos del secretario general Mark Rutte. Por último, si de algo han servido los anteriores viajes de Sánchez a Pekin –cuatro en cuatro años– no han servido más que para afianzar cuestiones comerciales, aunque muy alejadas además de las que buscaba el Gobierno español.
Cuando el mundo vive una situación crítica que puede desencadenar una guerra de consecuencias impensables, un jefe de gobierno debe estar más que nunca en el lugar en el que mejor se defiende su país.
Irse a China, aliado tradicional de Irán, y ser anfitrión en España dentro de unos días en España de cuatro presidentes latinoamericanos de izquierda como Lula, Sheinbaum, Gustavo Petro y el uruguayo Yamandú Orsi, no es la mejor manera de defender los intereses de España y los españoles. A no ser que Sánchez quiera demostrar que él manda a pesar de que España vota mayoritariamente al centro y la derecha.
También te puede interesar
Sánchez, peligroso verso suelto
Puente y la toma de la carrera oficial
La profanación del tabú
La Capilla Sixtina resignificada
La cara luminosa de EEUU
El petróleo ante la crisis de Irán
El populista prorruso Viktor Orban sufre una severa derrota electoral en Hungría
El Festival Down se sobrepone al tiempo y disfrutan los asistentes
