El Nomenclátor no es la Biblia
Media docena de municipios gallegos cambian "oficialmente" de nombre con la aprobación por el Consello de la Xunta de la "revisión, corrección y actualización" del denominado Nomenclátor de Galicia correspondiente a 2025. El retoque afecta también a miles de topónimos de parroquias y lugares, en la mayoría de cuyos casos la denominación será casi la misma (a unos se les suprime el artículo previo al nombre mientras a otros se le incorpora).
Los cambios responden fundamentalmente a criterios históricos y lingüísticos, según la Real Academia Galega, responsable última de la tarea. También se tiene muy en cuenta la forma en que denominan cada unidad de población o territorio sus habitantes.
De hecho, sobre todo en el ámbito más rural, la ciudadanía de a pie se involucró en este proceso, de un alto componente identitario en un país en el que hasta las generaciones de mediana edad se identifican con "su" aldea, con el terruño donde se hunden las raíces familiares.
Bien mirado, esta vez los cambios son mínimos. Simples retoques, o poco más. A Cañiza pierde la "ñ" para convertirse en A Caniza y Castro Caldelas pasa a denominarse O Castro de Caldelas. Riós será a partir de ahora O Riós, que es al parecer como lo conocen los más viejos del lugar. Y lo que hasta hoy era Alfoz recupera su denominación histórica de O Alfoz do Castrodouro. También ganan el artículo O Campo Lameiro, A Ribeira de Piquín y O Porto do Son. En cambio A Pastoriza lo pierde.
Resulta que casi tres de cada cuatro fallos lingüísticos del registro oficial vigente tenían que ver con ese adminículo. Caso aparte es el de Cangas, a la que se le añade el "apellido" comarcal: de Morrazo (muchos creen que siempre se llamó así, pero resulta que no).
No sería la primera vez que una modificación toponímica generase malestar o contestación por parte de la población directamente afectada, o de una parte de ella. Tampoco soprendería que, más allá del papeleo oficial, fuese ignorada en la práctica, en el día a día, a ras de suelo.
Algo así sucedió con la galleguización de ciertos nombres de concellos, como fue el caso de las antiguas "Pueblas", convertidas en "Pobras" (Brollón, Trives, O Caramiñal), a las que sus habitantes siguen llamando como antes, incluso expresándose en gallego.
En esto los alcaldes también se suelen poner del lado de la "gente del pueblo" más que de los filólogos y de los académicos, que por ahora no se atreven a proponer a los políticos la restitución de topónimos municipales que los expertos consideran "deturpados".
El concello ourensano que tendría que llamarse Maceda de Trives continuará siendo Manzaneda y Os Blancos seguirá semicastellanizado, cuando la forma correcta es Brancos. Esos cambios, por más justificados que estén, seguirán esperando. Por ahora.
Galicia, a salvo de la recesión
Pase lo que pase, y dure lo que dure la guerra de Irán (la de Ucrania, por cronificada, ya no afecta) Galicia no entrará este año en recesión. No parece probable que encadene dos trimestres decreciendo, o sea, en números rojos.
Según el Foro Económico de Galicia, "hay margen" para amortiguar los efectos negativos del conflicto bélico de Oriente Medio, sin el cual la comunidad gallega podría estar creciendo por encima del 2 por ciento al finalizar 2026. A eso apuntaba la inercia de enero y febrero.
Lo que tiene por más que probable el think tank que dirige Santiago Lago Peñas es que la inflación podría escalar hasta el 6 por ciento si no se cesa la contienda entre Estados Unidos, Israel y el régimen de los ayatolas. Subirá aún más el coste de la vida por el encarecimiento de los combustibles y las trabas al comercio internacional, que pueden ir a más.
Según el Foro Económico, el 2025 fue un buen año para la economía gallega, porque aunque creció algo menos que la del conjunto del España (un 2,6 frente a un 2,8), la "desaceleración" fue leve, muy por debajo de lo que temían los economistas.
Tranquiliza constatar que todavía hoy sólo unas pocas regiones europeas crecen al ritmo de Galicia, cuya población aumenta y se rejuvenece —relativamente, claro está— gracias a la inmigración. La demanda interna, lo que gastamos/consumimos los gallegos, es el principal motor de nuestro crecimiento. Lo que vendemos en el exterior tiende a estancarse.
La enésima crisis del sector lácteo
La ley de cadena alimentaria, que prohibe a las industrias pagar a los ganaderos por debajo del coste de producción de la leche que les recogen, no se cumple. O no funciona como debería. Modificarla es uno de los objetivos que se marcan como prioritarios la Xunta y dos de los sindicatos agrarios gallegos, a saber Unións Agrarias, próximo al PSOE, y Asaga, afin al PP (porque el "nacionalista" Sindicato Labrego Galego va por libre).
Ante el pretendido recorte de entre 4 y 10 céntimos por litro para los próximos contratos de recogida, el frente común gubernamental y sindical está dispuesto a recurrir a la mísmisima fiscalía para que investigue la llegada de cisternas de leche foránea, por lo que puede tener de fraudulenta; a la autoridad de la Competencia por la concertación de precios, y al Parlamento gallego para que una comisión investigue a fondo los mecanismos de funcionamiento del mercado lácteo
Las granjas gallegas, que vivieron unos "años buenos" en los que ganaron dinero, se enfrentan a una "tormenta perfecta" que puede hundir a una parte de los supervivientes de las reconversiones forzosas y de las sucesivas crisis que regularmente zarandean el sector.
Meirás, no solo memoria franquista
Alfonso Rueda mantiene su criterio en cuanto a que el Pazo de Meirás debe ser lugar de memoria, pero no solo de las décadas en las que fue propiedad de Franco y su familia y un símbolo del poder de la dictadura. El presidente de la Xunta cree que el futuro plan de usos debe tener en cuenta "toda la larga historia" del recinto, rehabilitado a finales del siglo XIX por Emilia Pardo Bazán, quien lo disfrutó durante más de treinta años, "pero no solo eso".
Rueda, cuyo gobierno aspira a gestionar Meirás, cree que hay que "buscar el equilibrio" entre los que defienden que solo memorial del franquismo y quienes, como la Xunta, creen su historia anterior no se debe ignorar.
Besteiro volverá a ser candidato
La número dos del PSOE gallego y mano derecha de José Ramón Gómez Besteiro no tiene la menor duda de que, pase lo que pase, él será el candidato socialista en las próximas elecciones autonómicas, en 2028.
Lara Méndez, que además es la portavoz del PSdeG en el Parlamento gallego, cree que, tras el mal resultado de hace dos años, "Besteiro está haciendo un gran trabajo y estamos recuperando presencia e ilusión" y que a día de hoy desde dentro del partido no se contempla la posibilidad de otro cabeza de cartel, por más de haya voces que apuntan a ella como recambio: "no solo repetirá como candidato, sino que será el próximo presidente de la Xunta".
