La que va por dentro
Comenta
CompartirEs de sobra conocido el dicho de que «la procesión va por dentro». Desgraciadamente, hay procesiones que solo van por fuera y tienen poco hondón ... espiritual a la par que fraterno. A riesgo de ser incomprendido e incluso insultado, no puedo por menos que escribir estos renglones desde mi pobre fe y mi humilde amor al prójimo, con la esperanza de aportar un poco de sentido a la vivencia semanasantera de Salamanca. Partamos de que estoy a favor de la Semana Santa, de la religiosidad popular, de que soy consciente de la importancia de atraer el turismo, más que nada, porque atraer empresas parece misión imposible y el mundo de la universidad es un mundo aparte, pero más allá de todo eso, uno se pregunta ¿hacia dónde vamos?
Este año, por exigencias del guión o del guionista, me tocó subirme al balcón de la Semana Santa y, ciertamente, la visión entre visillos de la puesta en escena es totalmente diferente. Quizá sea una percepción mía e incluso resulte errónea, pero mucho me temo que la Semana Santa se va a morir de éxito. Basta ver como se regalan la oreja unos y otros con todo tipo de bendiciones aunque de espirituales tengan poco dicho sea de paso, pero el incienso que no falte. Un éxito rotundo de cantidad de asistentes, al menos de cuerpo presente aunque el corazón y la mente estén ausentes. Éxito en el mundo del turismo y la hostelería, éxito en la organización, salvo algún que otro cruce procesional subsanado con relativa facilidad. Éxito en lo artístico, decorativo y ornamental, cuidando mucho lo que algunos llaman «liturgia», aunque dicho término esté totalmente fuera de lugar. Éxito pues, en lo estructural y en lo formal, el envase, la imagen y la teatralización han sido espectaculares alcanzando cotas inimaginables.Todo ello, en muchos casos, al más puro estilo andaluz como no podía ser de otra manera, que tiene que haber Semana Santa para todos los gustos, con todos los gastos y al gusto de cada cofrade. No se puede pedir más, o tal vez sí, pero no a las cofradías sino a los creyentes. Quizá es hora de optar por una Semana Santa en paralelo, la de quienes procesionan por fuera y la de quienes la procesión también la llevan por dentro. Pero esta es una decisión cuya respuesta sólo podemos dar cada uno a título personal. Podemos celebrar la Fe y ponerla de manifiesto también en la calle o podemos celebrarla tratando de ser coherentes y consecuentes con la Fe que profesamos con celebraciones más íntimas y menos folclóricas. Ambas serán válidas siempre que lo hagamos con Fe y de buena Fe, lo demás se queda en puro teatro.
La tercera opción aunque algunos no la descarten, no cabe, pues sería mero circo, pero no Semana Santa. No queda otra más que apelar a la conciencia de cada uno para que pongamos corazón y sentido común, conscientes de que en algunos casos, como diría mi padre: «Hijo, no se pueden pedir peras al olmo». La Sagrada Escritura es más dura, o a mí me lo parece, y dice que «no se ha hecho la miel para la boca del asno» o lo que es lo mismo, «no se pueden echar margaritas a los cerdos». En fin, «que cada palo aguante su vela», es decir, que cada uno asumamos nuestra responsabilidad y tengamos clara la Fe que profesamos y a quién se la profesamos.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Volver a intentar
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión
Más información
Este contenido es exclusivo para registrados
¿Ya estás registrado/a? Inicia sesión
Reporta un error
