¿Por qué?
El director de FARO, Rogelio Garrido, analiza los temas claves de la actualidad de esta semana / FDV
Entre los mayores peligros que acechan a nuestro oficio, y a cualquier profesión, está el de sucumbir a la nostalgia. Creer, incluso defender en busca de la complicidad de un coro de plañideras, que cualquier pasado fue mejor. Y no es así. Porque nunca en la historia del periodismo hemos dispuesto de más y mejores herramientas. Esto es tan impepinable como que no garantiza que los frutos sean siempre mejores. El mundo está cambiando a cada minuto y el periodismo, que os cuenta lo que está pasando, también. Aferrarse a la ingenua idea de que esto es solo una moda pasajera y que algún día nos meteremos todos -la sociedad enterita- en el túnel del tiempo y regresaremos a ese pasado supuestamente idílico… pues qué queréis que os diga.
Así las cosas, en nuestra profesión estamos aprendiendo a ser más útiles y eficaces, más necesarios para vosotros, los lectores. Y en ese empeño, que no olvidemos garantiza nuestra supervivencia, disponemos de un arsenal (perdón por el belicismo) de instrumentos que nos orientan si vamos por el buen camino o directamente al abismo. Uno de las más poderosos, las métricas de audiencias digitales. Estas nos sorprenden (también decepcionan) con frecuencia con sus resultados, pero a base de pegarnos con ellas vamos entendiendo alguna cosilla. Ejemplo: las informaciones tituladas de forma interrogativa se leen más que las expresadas como asertos. “¿Por qué Giráldez envía a la grada a Hugo........
