Condenados a la incertidumbre
Tengo para mí que el verdadero castigo bíblico no es el trabajo, sino el vivir condenado a la incertidumbre permanente acerca de la razón y el sentido de la vida. O tal vez el ser humano estaba ya predestinado a vivir bajo el yugo constante de la incerteza, y de ahí la prohibición primera de comer fruto alguno del árbol de la sabiduría, donde anida el conocimiento del bien y del mal. Sea lo que fuere, lo cierto es que el ser humano es esencial y constitutivamente incertidumbre, desde su origen vive sumido en ella, abocado a la interrogación permanente, siempre en busca de respuesta. Desde los albores de su aparición sobre la faz de la tierra, se hace preguntas sobre el porqué de su existencia y su destino, interrogantes para las que no ha hallado respuesta segura ni alivio para su tribulación. La magnitud del enigma es de tal hondura que perdura a través de los siglos, y hace de nuestra pesquisa afán inagotable, como el de........
