¿La belleza de juzgar?
También otros valores estéticos son propios de los fallos judiciales y de la ciencia del derecho. (Radbruch)
Muchos habrá que tengan las cosas del derecho y la justicia por temas áridos y adustos, incompatibles con la belleza o con el arte. En tiempos pasados, alguien decía que los asuntos de la justicia son tan serios que hasta se escriben en papel de barba (cuando este era el usado en los tribunales). Ocurre que, decía Radbruch, el derecho es el más rígido de los productos culturales, lo que se aviene mal con el arte que es expresión variable del espíritu. Sin embargo, no pocos autores se han ocupado de invalidar la idea de que el derecho sea algo tedioso y áspero.
Ya en la Roma antigua, aquellas Doce Tablas de la ley estaban escritas en texto versificado cuya musicalidad hacía posible que los niños pudieran aprenderlas de memoria (ut carmen necessarium, como poema obligado, según nos cuenta Cicerón); era, pues, la ley hecha poesía, el derecho acicalado, embellecido. Más adelante, el jurista Celso definió el derecho como un arte, era el ars boni et aequi, el arte de lo bueno y de lo justo. Y Aristóteles, en su Ética Nicomaquea, dijo de la justicia que era más hermosa que la estrella vespertina y el lucero matutino. Jakob Grimm (sí, el de los........
