Mis dos novelas en un cajón
Granito en el muelle Transversal del Puerto de Vigo. / MARTA G. BREA
Hoy, que es el «Día del Libro», voy a confesar que, en la ingenuidad y la osadía de la juventud —de la que ya casi ni me acuerdo—, llegué a escribir no una, sino dos novelas de un género que cabalga entre lo policial, la investigación periodística y ese costumbrismo del siglo XXI al que tengo cierta tendencia. Osé escribirlas, pero no publicarlas. De hecho, por aquel entonces solo me interesaba una lectora: la que hoy es mi mujer. Ella.
La primera se titulaba «41 bloques» e iba del secuestro de una directiva del sector del granito —Claudia— porque solo ella sabía la localización exacta de un bloque de piedra importado de Sudamérica que, como podrán imaginar, venía relleno como un huevo Kinder. Aunque no precisamente de juguetes. La escribí a partir de un suceso publicado en este mismo diario y, sí, en la trama aparecía un apuesto periodista llamado Jacobo. A ver, al final uno siempre acaba barriendo para casa,........
