menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El amarre, que lo pague otro

8 0
latest

El megayate «Valoria», propiedad de Amancio Ortega, fondeado en la ría de Aldán. / Santos Álvarez

Suele decirse que tener un barco —de recreo, hablamos— te da dos grandes alegrías: cuando lo compras… y cuando lo vendes. Entre medias, lo disfrutas, si puedes y tienes tiempo. Yo lo hice durante unos años, y eso que el velero —nada ostentoso, no se vayan a pensar: un treintañero de seis metros de eslora, tan cascado como servidor o más— lo había comprado a medias con mi primo que, como no es periodista, lo gozó mucho más que yo. Me ilusionó cuando lo botamos al mar después de habernos pasado más de un mes lijando, barnizando, dándole la patente y equipándolo como si fuésemos a dar la vuelta al mundo, aunque lo cierto es que apenas llegó a las Estelas. Tampoco es que el motor diese para mucho más. Pero me alegré sobre todo cuando lo deshicimos de........

© Faro de Vigo