La bacteria que sube cuando sube la temperatura del mar
Bacterias «Vibrio vulnificus», vistas al microscopio electrónico. / Janice Haney Carr
En el verano de 2018, el mar Báltico vivió uno de los episodios de calor más intensos de su historia reciente. Las temperaturas superficiales batieron récords semana tras semana. Lo que siguió no fue solo una anomalía meteorológica: los sistemas de vigilancia epidemiológica de Noruega, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Polonia y Estonia registraron ese año 445 casos de vibriosis, más del triple de la media anual de los cuatro años anteriores. Ese dato, publicado en 2022 en Eurosurveillance tras un análisis retrospectivo multinacional, no es un accidente estadístico. Es un aviso en toda regla sobre lo que ocurre cuando el agua del mar se calienta y una bacteria conocida, oportunista y, en sus formas más peligrosas, fulminante, encuentra las condiciones que necesita para prosperar.
Vibrio no es una bacteria, sino un género que agrupa más de ciento treinta especies, de las cuales apenas una docena causan infección en humanos. Las más relevantes para la salud pública son V. parahaemolyticus, responsable de gastroenteritis asociadas al consumo de marisco; V. cholerae, el agente del cólera; y V. vulnificus, la especie que genera la mayor parte de la mortalidad. Todas ellas comparten un nicho: el agua marina costera templada o salobre, donde se asocian al plancton, a las algas y, especialmente, a los tejidos de bivalvos como mejillones, ostras y almejas.
El problema no es nuevo. Lo que sí es relativamente nuevo –y documentado en la literatura científica desde hace algo más de una década– es que la distribución geográfica de estas bacterias se está desplazando. Un trabajo publicado en Nature Climate Change en 2013 demostró........
