Perdimos Machu Picchu gracias a Pedro Castillo
Perdimos Machu Picchu. Y no fue por falta de turistas. Ni porque el mundo dejó de admirarlo. Lo estamos perdiendo por culpa del populismo. Ese populismo que se llena la boca hablando “del pueblo”, pero que desprecia la gestión, sospecha del conocimiento y reemplaza la estrategia por improvisación. Gobiernos que no construyen país, sino que reparten poder. Durante el breve y vergonzoso gobierno de Pedro Castillo comenzó el retroceso. Mientras el mundo seguía mirando Machu Picchu con admiración, aquí avanzaba la mediocridad. Los ministerios encargados de Cultura y Turismo quedaron en manos de improvisados, sin experiencia, sin visión económica y sin comprensión de lo que significa una marca país. Pero eso sí: eran “del pueblo”. Y, bajo esa lógica, Machu Picchu dejó de ser patrimonio estratégico para convertirse en botín........
