Perú: atrapado entre ineptos y mercaderes
No podemos vivir en un país cuyo gobierno entra en pausa cada vez que, al Congreso, caprichosamente, se le ocurre activar la vacancia. Es un fantasma de presión política permanente. No se trata solo de desconocer la voluntad popular - que, guste o no, es fruto de la convivencia democrática sino de algo más grave: un retroceso donde se agudiza la ausencia de Estado. Boluarte y luego Jerí fueron vacados cuando faltaban pocos meses para las elecciones. En ese momento, muchos “expertos” sostenían que su única responsabilidad era garantizar comicios transparentes. Pero la pregunta es inevitable: ¿Acaso el país puede detenerse? ¿Podemos postergar el Fenómeno del Niño? ¿Pedir una tregua a la delincuencia, las extorsiones o la crisis de los servicios públicos? ¡No! El Perú no se puede dar el lujo de quedarse un minuto sin rumbo, sino pregúnteles a los miles de damnificados de las lluvias y desbordes en el VRAEM y el Sur del país. Mientras tanto, el principal objetivo de este gobierno de componendas y arreglos políticos oportunistas parece ser otro:........
