¿Vale más una coartada que la vida?
A lo largo de esta semana, el trágico caso del fallecimiento de la campeona nacional de buceo, Lizeth Marzano, de 33 años, causado por la embestida de un automóvil que la atropelló con violencia brutal, al filo de la medianoche del martes 17, en San Isidro, ha sido una noticia en desarrollo que, poco a poco, ha abierto una caja de Pandora, con la ayuda de imágenes de distintas cámaras de seguridad. Las primeras imágenes mostraron el momento en que el automóvil ingresa con velocidad a la avenida Camino Real, del citado distrito, y atropella a la deportista de alto rendimiento y diseñadora industrial; un lamentable accidente que ha producido la indignación de la opinión pública, porque el conductor, que no fue identificado desde el inicio, huyó pasándose 2 semáforos rojos a toda velocidad, como queriendo desentenderse de lo ocurrido. Otras imágenes muestran cómo el chofer del vehículo, identificado como Adrián Villar, de 21 años y estudiante universitario, no solo abandonó a su víctima, sino que no sentó la denuncia en la comisaría inmediatamente y fue en busca de ayuda de familiares y allegados, en apariencia, para armar una coartada. Las personas que tuvieron información tampoco recurrieron a las autoridades y una de ellas, con la que habría tenido una relación sentimental, lo acogió en su casa esa noche de la tragedia, de acuerdo con lo que mostraron los medios. El primer indicio para conocer al culpable del atropello que lanza con violencia a la atleta contra el pavimento es un comunicado de la periodista Marisel Linares, quien informó simplemente que el automóvil que causó la tragedia, si bien estaba a su nombre, ya no le pertenecía, sino a otra persona, a la cual no identificó, como se habría esperado. Después se conoció que se trataba del hijo de su pareja, con quien mantiene una larga convivencia. En las escenas difundidas por los medios aparecen, además, 2 policías que se acercan a la casa donde el conductor del vehículo que causó la tragedia pasó la noche del 18 de marzo. En una de ellas, se ve que la autoridad ingresó por unos momentos al edificio y, en otra, a un policía que salió del vehículo del serenazgo para tomar unas fotos a este mismo lugar. Sin embargo, no hay registro de denuncia en la comisaría de Orrantia por parte de estos dos miembros de la Policía Nacional. Ciudadanos indignados por el abandono que hace el chofer de su víctima y la aparente voluntad de ocultamiento de quienes conocían los hechos ocurridos y no los denunciaron realizaron una vigilia este jueves 26 en el lugar del atropello de la deportista, cuando ya se había reconstruido el rompecabezas de una noticia que llegaba a cuenta gotas, en la medida que se mostraban las imágenes de las cámaras de seguridad. Vecinos de la zona aseguran que la ambulancia para socorrer a Lizeth Marzano tardó 20 minutos mínimo en llegar, después de que personal paramédico que acudió al lugar de la tragedia la encontró tirada en el pavimento, todavía con signos vitales, e intentó reanimarla. Si, en cambio, Villar hubiera recogido a su víctima y la hubiera trasladado con rapidez a cualquiera de 2 de las clínicas cercanas, como correspondía, la historia sería muy distinta. Los accidentes suceden; por eso, es necesario educarse en la prudencia, pero, por encima de todo, es importante grabar en la conciencia ciudadana el sentido de la responsabilidad para socorrer a sus víctimas y priorizar la vida, una vez producidas las tragedias.
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