Crisis política: negocio perfecto donde siempre perdemos
Las crisis políticas ya no sorprenden. Se anuncian, se comentan, se negocian y, finalmente, se ejecutan. Vacancias, disoluciones, renuncias, denuncias, investigaciones fiscales, presidentes que duran menos que un proyecto de ley. La excepcionalidad se volvió la regla. Pero, detrás del escandaloso ruido mediático y opiniones críticas —una más destructiva que la otra—, hay una pregunta que casi nadie quiere formular con honestidad: ¿quién gana con la crisis política? Desde el año 2016, el Perú es una muestra real y suficiente para analizar el tema. Las crisis no son accidentes meteorológicos. Son eventos con beneficiarios y, muchas veces, planificados. Cada vez que se activa una crisis institucional, los ciudadanos comunes pagamos sin que nos pregunten: con inflación cuando el tipo de cambio se tensiona,........
