El regreso a clases y el termómetro de la clase media
El regreso a clases siempre fue un termómetro económico de las familias mexicanas. No es solo una fecha marcada en el calendario escolar, sino el momento en que se cruzan tres variables centrales de la vida cotidiana: el ingreso disponible de los hogares, la capacidad del Estado para ofrecer apoyos y la dinámica de precios que impone la inflación.
Cada agosto, el gasto en útiles, uniformes, cuotas y actividades escolares funciona como una radiografía inmediata del poder adquisitivo. Y lo hace con un rasgo ineludible: no es un consumo voluntario ni postergable, sino uno obligatorio que revela con nitidez cómo llegan las familias al segundo semestre del año.
Este 2025 lo confirma con fuerza. La educación básica ya no se mide únicamente en libretas y uniformes, sino en la capacidad de los hogares para reordenar su consumo y resistir el alza de precios.
De acuerdo con un sondeo realizado en agosto de 2025 por Polister Encuestadora, 61.2% de los padres en Ciudad de México afirmó que reducirá sus compras escolares este ciclo, mientras que 27.2% dijo que comprará lo mismo que en años anteriores y apenas 9.4% planea aumentar su gasto.
La presión inflacionaria ya se había hecho sentir durante las vacaciones: 80.6%........
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