#ColumnaInvitada | ¿Quién es el adversario ahora? El populismo una vez en el poder
La mayoría de los estudios sobre populismo se han concentrado en su papel en la oposición, cuando el dirigente se presenta como un outsider que desafía al establishment desde fuera de las estructuras tradicionales de poder. En ese escenario, el populismo funciona como una estrategia movilizadora del descontento social y de la frustración ciudadana frente a las élites gobernantes. No obstante, menos explorado —y al mismo tiempo más complejo— resulta examinar qué ocurre con esta lógica antagonista una vez que el populismo llega al gobierno.
Aunque no existe una definición única de populismo, la literatura coincide en señalar como rasgo central la construcción de antagonismos: la división tajante entre el “pueblo virtuoso” y la “élite corrupta”. Esta confrontación no es solo un recurso retórico, sino un modo particular de articular la política. La identidad del pueblo se construye en oposición a un “otro” percibido como ilegítimo, corrupto o traidor. El antagonismo, en consecuencia, se convierte en un dispositivo eficaz para movilizar emociones, unificar demandas heterogéneas y consolidar el liderazgo político.
Otra de las características más visibles del populismo en el poder es su capacidad para ofrecer un relato de transformación total. La narrativa populista se presenta como un nuevo comienzo, como la promesa de refundar la vida pública sobre bases distintas a las........
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