Los medios digitales en el caso Teuchitlán, ¿herramientas de la democracia o aparatos de desinformación?
El periodismo tiene una función vital con la ciudadanía: mantener la transparencia de las democracias, pero existe un riesgo oculto cuando los medios cruzan la línea entre la pulsión de información (y las vistas digitales) a costa de la ética del oficio. Hay temas, como las desapariciones forzadas, que exigen mayores estándares éticos para la cobertura mediática.
A principios del mes de marzo se dio a conocer el hallazgo por parte del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco de un centro vinculado actividades del crimen organizado en el municipio de Teuchitlán. Desde el 2019, organizaciones periodísticas, como Quinto Elemento Lab, reportaban centros de adiestramiento y exterminio en Tala, municipio colindante con Teuchitlán. Alejandra Guillén y Diego Petersen de Quinto Elemento Lab, y Marcela Turati, fundadora de Periodistas de a Pie, han realizado piezas periodísticas de investigación que imponen estándares altos en la agenda nacional; en especial con el acompañamiento de medios informativos con las familias de las personas desaparecidas.
Desafortunadamente, la mayoría de los medios de comunicación masiva no tiene la intención de realizar las coberturas informativas sobre estos temas con la misma ética que el periodismo de investigación. El narco y el crimen organizado reciben mucha atención mediática, además de permear en el entretenimiento y contenidos audiovisuales. Es importante que en las agendas mediáticas no se confunda la necesidad de justicia con el sensacionalismo.
Por ejemplo, en redes sociales destacan perfiles que han migrado de ser reporteros de ciudad (y nota roja), a construir plataformas independientes sobre temas de crimen. Algunos ejercen su libertad de expresión al margen de la ley, pero es una generalidad en el........
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