¿Por qué los gatos siempre caen de cuatro patas?
Esta parece una pregunta trivial, pero a veces las cosas que nos parecen más “normales” del mundo, porque siempre hemos observado que suceden de una determinada manera, son las más difíciles de explicar científicamente. El problema de la caída de los gatos de pie ha vuelto locas a generaciones de físicos, porque parece contravenir las leyes fundamentales de la física. Ya a finales del siglo XIX, en la revista Nature, se publicó una secuencia cronofotográfica de cómo cae un gato (mirad las imágenes que os adjunto), en la que queda indudablemente reflejado que, aunque el gato es dejado caer desde una posición elevada, en la que la espalda está orientada hacia el suelo (ya que una persona lo tiene agarrado por las cuatro patas), el animal se revuelve en el aire a media caída para acabar cayendo de cuatro patas, sin ningún rasguño y sin romperse ningún hueso.
Varios físicos han intentado comprender cómo se puede producir este fenómeno. Siempre se había pensado que los gatos eran capaces de rotar en el aire porque se impulsaban desde el lugar del que saltaban, pero en esta secuencia se observa claramente que el gato no tiene las patas sobre ningún soporte que le permita impulsarse, sino que es dejado caer por una persona. Si en vez de tratarse de un ser vivo fuera un objeto rígido, como un cilindro, nunca podría efectuar este giro en el aire sobre su eje central sin que existiera un elemento de propulsión o una fuerza que lo hiciera girar, ya que no se explicaría cómo se puede generar este........
