Literatura, falangistas y madams
He escrito en alguna ocasión que la zona de radiación más dañina del artículo 155 en Catalunya se encuentra en el ámbito de la izquierda vetusta, y no solo me refiero al PSC, sino sobre todo a su sustrato cultural (prácticamente hegemónico desde la mal llamada transición democrática al olimpismo barcelonés). El independentista militante pensará que la suspensión de la autonomía afectó sobre todo a los líderes del procés y su corte de cínicos; esto podría ser cierto en un primer término, si pensamos en la cárcel o el exilio, pero después todo fue matizado por una amnistía con la que nuestros héroes se adecuaron felizmente a los vaivenes de la política española. No ha sido así en el caso del PSC y su entorno, el cual imaginaba que ahora —con esta pacificación por la fuerza— lo tendría todo pagado y Catalunya entraría en un tedio encefálico ideal para proceder a la castellanización del país, como también querían sus mandarines.
Pero el socialismo no solo ha visto cómo el ideal de un Govern puramente gestor y “de tothom” ha caído, víctima de una opacidad e hiperliderazgo casi dictatoriales, sino que el actual desastre en ámbitos como la educación, la sanidad o Rodalies ya no podrá curarse por obra y gracia de una nueva “mejor financiación de la historia” o, como querría Pedro Sánchez, regularizando de golpe a cientos de miles de........
