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El tibio regaño de Sheinbaum a Scherer

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17.02.2026

Dice la presidenta Claudia Sheinbaum, sobre el polémico libro de Julio Scherer Ibarra, que “no lo he leído ni lo voy a leer”, y acepta que la autocrítica y la crítica son necesarias, pero le recuerda al ex consejero jurídico que “somos parte de un movimiento y tenemos que ser consecuentes”.

Hasta ahí la opinión de la mandataria sobre el texto editorial que ha sacudido a la 4T y ha expuesto y evidenciado actos de corrupción y hasta delictivos de colaboradores de su staff como su coordinador de Asesores, Jesús Ramírez Cuevas.

Si con eso intentó deslindarse de un texto que muestra las entrañas del gobierno anterior y exhibe a López Obrador como un gobernante delirante y que cambió con el poder, caprichoso, ocurrente y que encargaba tareas públicas delicadas a gente sin experiencia y solo basadas en la lealtad, la posición de la presidenta fue, por decir lo menos, suave e indulgente con el que fuera operador principal y de confianza del expresidente.

Eso sí, después de su llamado a Scherer a cuidar la congruencia entre su derecho a expresarse y su paso por el primer gobierno de la llamada “transformación”, la presidenta repitió su consabido discurso de que “hay libertad de expresión” en su gobierno, como cuidándose de que no la tacharan de censora o represora de la crítica.

Sin duda es interesante escuchar lo que dice la presidenta, pero resulta más interesante lo que sabe y no dice del libro en cuestión. Porque de acuerdo con fuentes del Palacio Nacional, Julio Scherer le informó a la doctora, antes de la salida del libro “Ni Venganza, ni Perdón” de editorial Planeta, del contenido de la publicación de los personajes de los que hablaba y hasta le adelantó parte del contenido con la idea de que ella estuviera enterada y no le sorprendiera al salir a la circulación.

Luego entonces, si no ha leído el libro completo y ya publicado, como afirmó ayer, lo que es un hecho es que la mandataria supo anticipadamente que se publicaría y el tono y detalles de lo que sería su contenido. Y no es que Scherer tuviera que pedir permiso para ejercer su libertad de expresión, pero con el colmillo político que tiene el exconsejero jurídico, se entiende que haya buscado enterar a quien tenía que saber de las revelaciones que vendrían y de que su libro se basaba estrictamente en sus vivencias, sentimientos y experiencias en el gobierno anterior.

Además del respeto a la investidura de la presidenta, Julio tiene desde hace varios años una relación cercana y afectuosa con la mandataria, a la que ha apoyado y asesorado en su carrera política. El fue el artífice de que Sheinbaum conociera personalmente a Omar García........

© El Universal