El final que Rocha Moya anticipó
Si bien se sabía cobijado por grupos criminales y protegido por su gran aliado político, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, desde el inicio de su administración como gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya sabía que tarde o temprano las cosas se iban a descomponer y que quedaría a merced del Cartel de Sinaloa o de Estados Unidos.
Un día de esos, durante una reunión con algunos de sus más cercanos —la cual presenciaron sus cuatro hijos—, el flamante gobernador de Sinaloa se sinceró y, con su acento norteño, alargando las vocales, soltó una frase que uno de los presentes no ha olvidado. “A mí si no me matan los Chapitos o el Mayo, voy a acabar como El Chapo, en una cárcel de Estados Unidos”, soltó.
La escena quedó grabada en la memoria de quienes compartían aquella comida de mariscos, callo de hacha y vino. No sonaba a una ocurrencia, sino a alguien que entendía perfectamente el ecosistema criminal y político al que había decidido ingresar desde tiempo atrás.
Hoy aquella frase se volvió premonitoria. El Departamento de Justicia de Estados Unidos puso a Rocha Moya en el centro de una investigación por presuntos vínculos con el narcotráfico y corrupción política ligados a la facción de Los Chapitos. La acusación sostiene que integrantes de su círculo político y de seguridad habrían operado como estructura de protección institucional para el grupo criminal, a cambio de dinero, apoyo político y control territorial. Dos piezas centrales del expediente ya están en manos estadounidenses: el exsecretario de Seguridad Pública, Gerardo Mérida, y el exsecretario de Finanzas, Enrique Díaz Vega. Ambos aparecen como operadores de la red.
El expediente es devastador porque habla de colaboración con los criminales y de formar parte de una misma estructura. Rocha siempre intentó defenderse con el argumento del prejuicio sinaloense. “No soy narco”. “Nunca me llegaron a mí las tentaciones en ese sentido”. “Me quieren hacer narco a fuerza”, decía. Pero el problema dejó de ser retórico cuando el propio Ismael El Mayo Zambada lo colocó como parte de la estructura criminal del estado.
En una carta, Zambada aseguró que acudió a una reunión convocada para resolver un conflicto político entre Rocha Moya y Héctor Melesio Cuén. Según su versión, ahí fue emboscado, secuestrado y trasladado contra su voluntad a Estados Unidos por Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo. Hoy el........
