Vota por ti y tu familia
Frente al altar de la DEMOCRACIA no te conviertas en marioneta. Desconfía de encuestas elaboradas por aquellos que, atornillados al butacón de azufre y mermelada, pintan trinches al ángel y camándulas a Lucifer. Vota por el padre que madruga a fecundar el vientre de la Pacha Mama, garantizando el sustento. Lleva tu bolígrafo con tinta indeleble del alma, lupa gigantesca y equilibrada balanza. Toma en serio a quien entregarás las riendas de este arisco corcel que, aún con todos sus defectos, sigue siendo tu patria. Huye de genios arrogantes, prefiere a intachables con ropaje de Buen Samaritano. Traiciona a quien ponga precio a tu conciencia ofreciendo parcelas en anillos de Saturno o vacaciones en Atlántida. Merecemos vivir de cara al sol, recogiendo racimos de paz sin talanqueras, donde florezca justicia, ternura y esperanza. Jamás olvides que esta patria, saqueada y maltrecha, pertenece a tus hijos y a los hijos de tus hijos. Enséñales, con el ejemplo, que el linaje no se hereda ni baja del cielo, se gana a pulso, jamás claudiquen exigiendo, pacíficamente, lo que les pertenece; no traguen entero, busquen la serpiente escondida en el canto de la cabuya, sabiendo que, por más que lo prometan, ají no pare tomate. Convierte el tarjetón en espejo: vota por tu familia y por aquél que simboliza sueños de paz, solidaridad y tolerancia. Exige respeto a la Constitución, cumplimiento milimétrico de promesas y reconciliación exterminando espinas de la maldita guerra. Nelson Mandela, primer presidente negro de Sudáfrica, Premio Nobel de Paz, defensor de Derechos Humanos, pronunció un discurso que jamás perderá vigencia: “Trabajar juntos, deponiendo ancestrales diferencias”. Poco a poco apareció el milagro de la paz con equidad entre hermanos de distintas razas y abolengos, credos religiosos e ideológicos que, hasta entonces, se odiaban. Esta es la reflexión de Mandela: “Si no hay comida cuando se tiene hambre, si no recibes medicamentos cuando enfermas, si hay ignorancia y no se respetan los derechos elementales de las personas, aun cuando votemos masivamente eligiendo mandatarios y conformando parlamentos, la democracia es una cáscara vacía”.
Abraham Lincoln (12 de febrero de 1809 - 15 de abril de 1865), inolvidable presidente de EU, aseguraba que “Del mismo modo que no sería esclavo, tampoco amo, medula espinal de la democracia”. Palabras mayores en épocas empapadas en llanto y pólvora. ¡Cuánta falta hacen líderes mundiales enseñando con ejemplo, no con odio, graznidos y fusiles, sacando a relucir, como ocurre ahora con potencias mundiales: 10.500 misiles, ¡100 mil millones de dólares mientras salvar la vida de un niño desnutrido requiere solo 50 a 100 dólares! La comparación resulta estremecedora: con el costo de una ojiva nuclear podrían recuperar la salud y vida de 100.000 niños humildes que se acuestan y levantan con el estómago pegado al espinazo.
Recuperar 40 mil a 90 mil vidas equivale al costo de un instrumento de guerra capaz de convertir nuestro planeta en polvo de estrellas. Colombia tiene un presupuesto de guerra que supera cualitativamente al educativo. La paz que merecemos no tiene precio, está en tus manos: el próximo 31 de mayo no votes por ideologías o compadrazgo, hazlo por tu familia.
