No hemos cambiado
Conviene tratar con cuidado una percepción extendida de que antes las personas eran más honestas, más contenidas, más fieles a ciertos principios básicos. No es asunto sencillo. Aparece en conversaciones cotidianas, en juicios espontáneos, en comparaciones que no requieren estadísticas para formularse. Si uno mira con detenimiento la historia moral de la humanidad mientras relee a Tucídides o a Cicerón, no encuentra una humanidad moralmente más pura. Lo que encuentra, más bien, es lo mismo de siempre: ambición, búsqueda de ventaja, uso interesado del poder, inclinación a justificar lo que conviene. En este sentido, no hay razones sólidas para afirmar que antes fuéramos mejores, pero ahí no se agota el problema.
Lo que sí parece haber cambiado son las condiciones........
