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Secretaría de Turismo: dos años rompiendo paradigmas

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21.03.2026

Por largo tiempo el sector turístico de Cartagena anduvo sin rumbo. Durante más de medio siglo la autoridad brilló por su ausencia. En la práctica, los actores del turismo actuaban de acuerdo con sus propios criterios e intereses. Empresarios, operarios de playas, agencias de viajes, guías, y hasta los mismos turistas eran rueda suelta. El gobierno de la ciudad parecía convidado de piedra. Para completar, algunos políticos pescaban en ese mar revuelto. Sus aliados eran amos de las actividades en las playas y el comercio informal en el Centro Histórico, que igual se volvió refugio de comerciantes de explotación sexual infantil y microtráfico.

La lección de 2022 que Colombia no puede repetir

La primera vez que la palabra turismo estuvo en el vocabulario citadino fue al inicio de la década del 30 del siglo XX /1932/, cuando se creó la Junta de Monumentos Históricos y de Turismo. Para ese tiempo/1934/ también nació el Reinado Nacional de la Belleza, impulsando a Cartagena como realizadora de eventos de importancia en Colombia. El Reinado de las Festas Populares de noviembre, máximo evento de raigambre comunitario, nació en 1937. Tuvo altibajos, pero se consolidó como expresión cultural. En 1945 se inauguró el Hotel Caribe, abriendo puerta al alojamiento de lujo. En 1960 surgió el Festival Internacional de Cine de Cartagena, agregando mayor atractivo a la ciudad como destino turístico. Para entonces, el turismo de sol y playa era el principal atractivo. Después /1984/ la UNESCO declaró a la ciudad Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad. El Festival de Música del Caribe /1982-1996/ colocó a Cartagena como epicentro del encuentro músico-cultural más importante de la gran cuenca.

No obstante, lo que pasó en el sector del turismo en todo ese tiempo, décadas, transcurrió sin un organismo que impusiera autoridad. La Promotora de Turismo no tuvo fuerza. La Corporación Turismo Cartagena es una entidad que no puede ejercer autoridad, por su composición mayoritariamente privada. Promocionar es lo suyo. A pesar de saberse la necesidad de esa autoridad, una sucesión de alcaldes desestimó la obligación.

Hasta 2024. Dumek Turbay, alcalde visionario, creó la Secretaría de Turismo con beneplácito general. En dos años, bajo la conducción de Teremar Londoño, la entidad tomó vuelo, encausando el turismo por su sendero más provechoso. Con un equipo comprometido y entusiasta, ha logrado reconocimiento para el sector, avanzar en formalización, impulsar el turismo comunitario, ampliar los horizontes de la ciudad como destino. Faltaba autoridad. Ya se tiene. Acatarla es básico. Lo alcanzado hasta ahora es bastante. Con decisión y empeño, se recupera el tiempo perdido. La apuesta rinde frutos.


© El Universal