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Noventa minutos para olvidarlo todo

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27.06.2026

México necesitaba gritar. No solo un gol. No solo una victoria o esa discusión eterna de si ahora esta Selección juega a algo distinto.

México necesitaba salir a la calle y suspender, aunque fuera por unas horas, el ruido de todos los días. La violencia, la política, la polarización, los pleitos, las acusaciones, los muertos, los desaparecidos, las malas noticias, los corajes. Todo eso quedó, al menos por un momento, de lado gracias a once jugadores vestidos de verde sobre la cancha del Estadio Azteca.

El triunfo de México se vivió en todo el país, pero pocas postales explican mejor el ánimo nacional que lo ocurrido en el Ángel de la Independencia. Desde la mañana comenzó a llegar la gente. Familias completas, papás con hijos, niños en carriola, señores de la tercera edad, jóvenes envueltos en banderas, máscaras de lucha libre y aficionados que buscaban ganarse un lugar cerca de las pantallas instaladas sobre Paseo de la Reforma. Sonaba Payaso de Rodeo, la gente bailaba, lanzaba espuma al aire, se detenía para tomarse fotos, reía y avanzaba entre una multitud que repetía un mismo grito: “¡México, México!”. Para cuando empezó el partido, a las siete de la noche, el Paseo de la Reforma ya estaba desbordado. El........

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