Antes de que la IA nos mate
Hace unas semanas leía advertencias sobre la posibilidad de que la inteligencia artificial acabara con la humanidad en la próxima década. Entre titulares y discusiones, casi podía escuchar el grito: ¡la IA a la hoguera!
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La escena me dejó pensando en algo más cercano. Cuando interactuamos con los sistemas estamos entregando fragmentos de nuestra vida a herramientas que usamos todos los días: una consulta de salud, un documento de trabajo, una fotografía de nuestros hijos. ¿Quién puede utilizar esa información? ¿Para qué? ¿Cómo podemos corregirla o pedir que deje de usarse?
La privacidad tiene poco de ciencia ficción. Tiene nombres, historias clínicas, ingresos y conversaciones. También tiene consecuencias. Un dato equivocado puede cerrar una puerta; uno expuesto puede facilitar un fraude. Detrás de cada registro hay una persona.
Ahora, con la IA, la relación ya no es con el sistema que guarda........
