La carta de navegación
En una posesión presidencial marcada por los símbolos, comenzó el gobierno de Abelardo De La Espriella. Fiel a su promesa de descentralizar el ejercicio del Poder Ejecutivo y de hacer presencia en las zonas donde los ilegales han desafiado con más severidad al Estado, escogió a Cali como sede de la ceremonia. En esta misma tónica, su primer discurso tuvo como escenario el cantón militar del Batallón Pichincha.
Todo lo anterior en coherencia con su promesa de darles en su mandato una prelación a la seguridad, el orden y el fortalecimiento de la Fuerza Pública tras cuatro años en los que los tumbos de una política de paz, que fracasó estruendosamente, dejaron vastas zonas del país a merced de grupos ilegales.
A esos hechos inéditos hay que añadir que no se produjo el encuentro protocolario, para la imposición de la Cruz de Boyacá, como manda la tradición, entre mandatario entrante y saliente. Una situación enmarcada en la deplorable actitud del expresidente Gustavo Petro de persistir en desconocer la legitimidad de las elecciones, que fueron avaladas por los jueces del escrutinio y todos los observadores internacionales.
Por otra parte, además de la nutrida presencia de jefes de Estado y representantes de........
