Queda por allá
Hace poco una señora me preguntó en la calle por el centro comercial Galerías y yo, de torpe, le di las instrucciones para llegar. Estábamos cerca del lugar, no más de cinco cuadras, y la mujer se veía más bogotana que el ajiaco, por lo que me tomó unos segundos asumir que se trataba de un intento de robo. Me fui de la zona corriendo, convencido de que la señora en cuestión me había ‘marcado’, para que después sus secuaces me quitaran mis pertenencias.
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Quizá ella solo quería llegar a Galerías, pero eso es lo que tiene esta ciudad, que te vuelve paranoico porque la delincuencia está en todos lados y cada día se inventa nuevas formas para operar. En Bogotá se llevan computadores y carteras de los cafés, ya sea con cosquilleo o apuntándote con un arma; te llaman por teléfono para fingir la captura de un familiar y se meten a tu cuenta bancaria y te la dejan en ceros. Un varado, un desmayado o cualquiera que pida ayuda, incluso para preguntar por la hora, es........
