De la Olimpiada en la Alemania nazi al Mundial en los Estados Unidos de Trump: el deporte en disputa
Opinión De la Olimpiada en la Alemania nazi al Mundial en los Estados Unidos de Trump: el deporte en disputa
Estos días se ha hecho público que Donald Trump será quien entregue la copa de campeona a la selección que gane el Mundial de fútbol masculino. Esto podría parecer un detalle menor si no fuera porque simboliza perfectamente cómo el poder utiliza el deporte para consolidar una imagen de sí mismo y representar una escenificación acorde con el modelo político, económico y social que despliega. La historia está llena de ejemplos en este sentido, siendo los Juegos Olímpicos en el Berlín de 1936 el ejemplo más escandaloso.
A estas alturas deberíamos tener asumido que aquello de que no se puede mezclar política y deporte es una frase vacía, sin ninguna base real (la propia celebración de una competición internacional de selecciones “nacionales” es eminentemente política). Tanto es así que la Barcelona republicana no fue elegida sede olímpica en 1931 —a pesar de ser la favorita—, precisamente por el rechazo a las transformaciones democráticas y sociales que protagonizaba. Por el contrario, el Comité Olímpico Internacional (COI) otorgó los juegos a Alemania, un país donde Adolf Hitler llegaría al poder meses después. A pesar de las fuertes críticas recibidas internacionalmente por parte de organizaciones obreras, de izquierdas y judías, los Juegos se celebraron en el Berlín nazi con el visto bueno del COI y fueron utilizados por el fascismo alemán para posicionarse y proyectar una determinada imagen internacional, que daría........
