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La factura del choque entre Estados Unidos y Japón la paga Europa

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Análisis La factura del choque entre Estados Unidos y Japón la paga Europa

Coordinador de ATTAC Madrid

Cuando se habla de la relación financiera entre Europa y Estados Unidos, suele describirse como una alianza: dos bloques que comparten instituciones, mercados y, en teoría, una visión común de cómo debería funcionar el sistema monetario internacional. Un episodio ocurrido a finales de julio de 2026 obliga a matizar esa visión. No porque revele un conflicto abierto, sino porque muestra con qué naturalidad Washington puede utilizar la moneda europea para resolver un problema propio, sin pedir permiso ni avisar con antelación. Para entender cómo se llegó a ese punto, primero hay que explicar una pieza básica del sistema financiero: el bono del Tesoro estadounidense.

Qué es un bono del Tesoro, explicado de forma sencilla

Un bono del Tesoro es, en esencia, un papel que dice “te debo dinero”. Cuando un país, un banco o un inversor compra uno, está prestando dinero al Gobierno de Estados Unidos. A cambio, recibe el compromiso de que se le devolverá con intereses en una fecha futura. Ese mecanismo lleva funcionando décadas, cada país que compra bonos entrega dinero real que Washington utiliza de inmediato para financiar el gasto público, y a cambio recibe la promesa de que se le devolverá con intereses. El resultado, multiplicado por decenas de países y ocho décadas, es que Estados Unidos debe hoy al resto del mundo más de 40 billones de dólares, una cifra que crece a un ritmo cercano a los 500.000 millones de dólares cada seis semanas.

El flujo de capital japonés hacia la deuda estadounidense fue, durante años, uno de los pilares silenciosos que sostenían el sistema

Esa deuda tiene un coste. Cada año, Washington paga alrededor de un billón de dólares solo en intereses a los tenedores de esos bonos, más de lo que gasta en defensa. Y aquí está la pieza clave para entender todo lo demás: cuando alguien vende de golpe una gran cantidad de bonos, la oferta disponible en el mercado aumenta, su precio cae y, como consecuencia directa, sube el tipo de interés que Estados Unidos debe ofrecer para seguir colocando deuda. Cuanto más alto sea ese tipo de interés, más caro resulta para Washington financiarse. Por eso, por encima de casi cualquier otra cosa, a Estados Unidos le interesa que sus grandes acreedores no vendan sus bonos todos a la vez.

Japón, el mayor acreedor, y el mecanismo que se rompió

Japón es el mayor tenedor extranjero de deuda estadounidense, con 1,19 billones de dólares en bonos del Tesoro a marzo de 2026, en torno al 13% de toda la deuda extranjera en manos públicas. Durante años,........

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