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La guerra de los mercachifles en Irán

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27.03.2026

Opinión La guerra de los mercachifles en Irán

Arabista en la Universidad Autónoma de Madrid.

Resulta que esto de atacar Irán no iba de todas esas cosas que tanto nos han explicado. Nada de derribar un régimen despótico ni de eliminar el arsenal nuclear —de un régimen despótico— ni los misiles balísticos que amenazan la estabilidad de un Oriente Medio lleno de naciones que respetan los derechos humanos y las reivindicaciones legítimas de su población autóctona como los regímenes de Israel, Arabia Saudí o Egipto. Tampoco iba de crear, precisamente, un nuevo Oriente Medio, eliminando la amenaza de, otra vez, un régimen despótico que no cree en el libre comercio.

No, están destruyendo un país de un millón y medio de kilómetros cuadrados y cien millones de habitantes para hacer negocios. Para ganar mucho dinero. No los súbditos del gobierno que está organizando todo este desaguisado, sino una caterva de mercaderes sin escrúpulos que, además, conforman una especie de conglomerado familiar-corporativo dirigido por el presidente de Estados Unidos, su yerno, los amigotes de este y una lista nutrida de hombres de negocios que se encargan de las relaciones exteriores de su país y los consejos de administración de las principales empresas armamentísticas y de hidrocarburos en EEUU y satélites. Con un solo mensaje en su red social, el presidente estadounidense ha hecho ganar a los suyos millones de dólares, probablemente a sí mismo también a través de testaferros.

Con un solo mensaje en su red social, el presidente estadounidense ha hecho ganar a los suyos millones de dólares, probablemente a sí mismo también a través de testaferros

Basta decir, primero, que iba a bombardear la infraestructura de generación eléctrica iraní y despacharse después con que se daba otros cinco días de tregua. O haciendo subir el petróleo, el pan y las hipotecas afirmando que iba “a llegar hasta el final” para luego sorprender a cada vez menos gente anunciando conversaciones de paz con los iraníes, “que están deseando poner fin” a todo esto. Que están rogando la paz, vaya, sin condiciones. Da igual que sea mentira o verdad, puesto que, muy probablemente, llevará a cabo una intervención terrestre y así decir que ha hecho algo. Lo que importa es “calentar los índices bursátiles”.

Trump es un tiburón de los negocios, astuto y sagaz. Pero no por ello inteligente. Implacable, desmemoriado y cínico, avezado conocedor de su negociado, a saber, especular, comprar y vender para sacar dinero como y de donde sea. Ahora bien, ignora casi todo lo demás, lo cual apenas le importa. No le hace falta saber muchas más cosas; sólo que haciendo uso de su insoportable influencia y poder para alterar el curso de la política internacional consigue aumentar su cuenta corriente y la de sus amigotes. Para eso está en política.

Buena parte de los analistas internacionales —cuánto necesitamos verdaderos periodistas de investigación que indaguen en todos estos tejemanejes— se están preguntando si la bajada abrupta de los precios de los hidrocarburos y la subida de las bolsas, tras una serie de mensajes emitidos por el mandamás estadounidense, responden a movimientos sospechosos de inversores “pre informados”. Estos se están haciendo de oro........

© El Salto