Derribos Washington DC, por Delegación. De obras por Irán
Opinión Derribos Washington DC, por Delegación. De obras por Irán
Arabista en la Universidad Autónoma de Madrid.
¿Qué obtiene el pueblo de Estados Unidos y el país en general con esta nueva agresión militar a Irán, un país que no había atentado contra ciudadanos u objetivos militares estadounidenses ni boicoteado, socavado o perjudicado su política económica en la región? Nada, si acaso lo que vaya a ganar el mercader de su presidente y el hatajo de individuos e intereses espurios que lo rodea, entre los que destacan numerosas corporaciones y entramados dedicados a la fabricación de armamento. El gran beneficiado, sin duda, es el régimen de Tel Aviv, por quien se lleva a cabo esta campaña bélica que carece de justificación y se produce, además, cuando todavía no habían finalizado las rondas de conversación entre Washington y Teherán sobre el expediente nuclear y el arsenal balístico de los iraníes.
El “repelente niño Vicente de oriente” ha vuelto a conseguir sus objetivos: embarcar a la mayor potencia del planeta en una contienda particular contra un enemigo, el iraní, a quien no pudo derrotar en la llamada guerra de los doce días, en junio de 2025. Entonces, los promotores del proyecto sionista y sus aliados en EE.UU. presentaron la tregua como una victoria inapelable pero la realidad era otra. Teherán no sólo había resistido el envite sino que había empujado a los responsables del régimen israelí a solicitar la intercesión de los estadounidenses para lograr un alto el fuego.
Estados Unidos lleva invertidos cientos de millones de dólares, desde hace semanas, en preparar un ataque a gran escala que, los martes, es para llevar la democracia a Irán y, los jueves, para evitar que el “régimen sanguinario de los ayatolás” siga siendo una amenaza para el mundo. Los sábados, además, el despliegue de flotas, aviones de última tecnología y contingentes en muchas de las cerca de 800 bases repartidas por una setentena de países se lleva a cabo para vengar la muerte de los marines muertos en los ataques de milicias libanesas afines a Irán en los ochenta del siglo pasado, o peor aún, las agresiones a ciudadanos y propiedades estadounidenses cuando la revolución de 1979 y el ascenso del ayatolá Jomeini al poder.
Pero lo que debería contar el fatuo y demediado presidente que tienen es que todo esto se hace para conseguir la gran ambición del neo sionismo en su versión S.XXI: dominar Oriente Medio y convertirse en la cabeza de puente de un mega proyecto económico-financiero-militar que mantenga unido el eje Europa-India con Tel Aviv como gestor principal y Estados Unidos como patrón universal. Por ello, el gobierno actual en Irán, y quien tenga la ocurrencia de ir por libre, aunque no sea tan islamista y anti McDonadls-BurgerKing-Starbucks como los dirigentes actuales en Teherán, estorban. También estorban los palestinos, sobre todo los de........
