Guerra civil laborista: críticos con Starmer agitan el avispero para acelerar su caída
Los días de Keir Starmer en Downing Street han dejado de parecer garantizados. El primer ministro británico atraviesa la crisis más grave desde su llegada al poder, acorralado por el descalabro del Partido Laborista en las elecciones locales y por una rebelión interna que ya no se mueve únicamente en los pasillos: dimite gente de peso, se buscan sucesores y se prepara una pista de aterrizaje para que Andy Burnham vuelva a Westminster con la vista puesta en el liderazgo del partido.
El golpe electoral ha sido severo. Los socialdemócratas perdieron más de 1.400 representantes en los comicios locales, mientras el partido ultra Reform UK, de Nigel Farage, capitalizó buena parte del malestar y convirtió la jornada en una humillación para el Gobierno británico. Starmer ha intentado resistir con un mensaje de continuidad, pero la sensación instalada en su propia bancada es que el ciclo se ha acelerado y que la discusión ya no es si habrá batalla interna, sino cuándo y con qué coste para el partido.
Streeting abre la espita
La dimisión de Wes Streeting, hasta ahora ministro de Sanidad y una de las figuras más visibles del Gobierno, ha sido el movimiento que ha cambiado la temperatura de la crisis. Streeting dejó el Ejecutivo alegando pérdida de confianza en el liderazgo de Starmer y dando por hecho que el primer ministro no encabezará al Labour en las próximas generales. Ahora, además, ha anunciado que se presentará a cualquier carrera interna que se........
