Sánchez y Lula coordinan la internacionalización del ‘no a la guerra’: “Mientras unos abren heridas, nosotros las cerramos”
Perfectamente sincronizados, salvo algún error de protocolo arreglado con la sorna de quien lleva meses presumiendo de sintonía, accedían al Palau de Pedralbes de Barcelona el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su homólogo brasileño, Lula da Silva. Lo hacían con los habituales honores de Estado, soldados presentando armas, los himnos nacionales y dos delegaciones con más de una veintena de ministros, secretarios de Estado y diplomáticos preparados para el ritmo trepidante de las reuniones bilaterales que llevan meses cocinándose. Eran las 11.00 horas, momento de los apretones de mano y la foto de familia. Tocaba remangarse.
No sería hasta pasadas las 14.00 horas cuando los dos máximos plenipotenciarios de sus respectivos gobiernos comparecerían en rueda de prensa para anunciar milimétricamente el grado de los acuerdos rubricados en este acto, primera cumbre de este tipo que España celebra con un país latinoamericano. Un detalle en el que insistían en los días previos fuentes de Moncloa presentes en la organización del evento, visiblemente orgullosas del dúo diplomático que ha fructificado gracias a los lazos humanos y el análisis compartido del contexto que caracteriza a ambos mandatarios.
De esta forma, y en un momento de máxima inestabilidad global, fruto de los ataques ilegales protagonizados desde principio de año por Donald Trump -desde Venezuela hasta Oriente-, Sánchez y da Silva han podido conversar a puerta privada de sus puntos de encuentro, la amenaza en América y el Caribe y el orden geopolítico mundial. Conversaciones que, como han explicado fuentes de la........
