Nos estamos acostumbrando a vivir cansados emocionalmente
Hay un cansancio que no se arregla durmiendo, no mejora con un fin de semana libre ni desaparece después de unas vacaciones. Es un cansancio más profundo, más silencioso, más difícil de explicar: el cansancio emocional.
Y lo preocupante es que nos estamos acostumbrando a vivir así. Nos acostumbramos a levantarnos agotados, a sentir la mente pesada, a vivir preocupados incluso en momentos tranquilos, a funcionar automáticamente mientras por dentro todo se siente saturado.
La gente sigue trabajando, estudiando, resolviendo y aparentando normalidad, pero detrás de muchas sonrisas hay personas emocionalmente agotadas que no siempre saben cómo decirlo.
Vivimos en una época donde descansar genera culpa, donde sentir demasiado incomoda y donde muchas personas han aprendido a sobrevivir........
