menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Resurge el malestar en el Turó de la Rovira por los botellones y los saltos a la valla: "Todos los días se cuelan"

11 0
02.05.2026

Resurge el malestar en el Turó de la Rovira por los botellones y los saltos a la valla: "Todos los días se cuelan"

El atropello a un vigilante y el asalto a unos vecinos en su casa avivan la reclamación en el Carmel para poner fin a la impunidad de quienes trepan la reja de los búnkers y suben a la colina a beber en el mirador de Barcelona tomado por el turismo

Un conductor bebido atropella a una persona en una calle de acceso a los búnkers del Carmel

Varias personas en el recinto de las baterías antiaéreas del Turó de la Rovira, tras la valla y después de la hora de cierre, en Barcelona. / MANU MITRU

“¿Está limpio ya?”, pregunta un agente de la Guardia Urbana a sus compañeros en los búnkers del Carmel. Pasan pocos minutos de las siete y media de la tarde, hora de cierre del recinto donde se emplazó la batería antiaérea durante la Guerra Civil en el Turó de la Rovira, devenido en el mirador al que una multitud de turistas acude en Barcelona. “Vayan saliendo, por favor”, emplaza un policía a los visitantes, que franquean la valla que el ayuntamiento instaló hace tres años para tratar de evitar que el espacio histórico siguiera albergando botellones multitudinarios a deshoras. Tal como atraviesa la reja, la mayoría se aposenta al pie de la reja y en cualquier recodo, sin intención de marcharse.

Cuatro jóvenes se sientan bajo la cerca y se reparten unas bebidas. Tras unos minutos identificando a un presunto exhibicionista, los urbanos echan el candado y se marchan. Poco rato después, unas cuantas decenas de personas han trepado el vallado. Se les divisa desde las casas más próximas a la cumbre o merodeando por los caminos del monte, repletos de gente en ciertos puntos. Quienes han escalado la barrera empuñan los móviles para captar la ciudad en el crepúsculo, con una vista privilegiada cuando el acceso está prohibido. La impunidad invita a algunos a abrir las primeras latas de una noche que se adivina larga, para incordio de los vecinos.

Un grupo de personas dentro de las baterías antiaéreas del Turó de la Rovira, tras la hora de cierre del recinto. / MANU MITRU

Las escenas son de este viernes, pero los residentes dan fe de que las intrusiones se repiten a diario, más frecuentes con el trasiego de turistas que el buen tiempo atrae. “Se tendría que ‘desbotellizar’ la zona y requisarles el alcohol, pero no hay manera”, se queja David Mar, miembro del Consell Veïnal del Turó de la Rovira. La entidad volverá a reclamar en una reunión este lunes con responsables del distrito de Horta-Guinardó que la Guardia Urbana incaute las bebidas a quienes practiquen botellón en la montaña e intensifique controles y sanciones a........

© El Periódico (ES)